|
|
|
Nicolás Sarkozy, pensativo,
durante una reunión de la Unión Europea. (Foto AFP). |
Entre ellos está el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, y
prestigiosos catedráticos.
Por Idafe Martín - Clarín
Los líderes europeos no logran ponerse de acuerdo para plantarle cara
a la crisis financiera y reaccionan a los gritos de socorro de los bancos y a
las caídas de los mercados bursátiles con acciones nacionales que en muchos
casos pueden perjudicar a los vecinos. Un grupo de 250 economistas pidió a
principios de semana que los gobernantes "unan sus esfuerzos".
Estos expertos afirman en su llamado que "el problema no es que no sepamos
parar las crisis financieras, el problema es de falta de voluntad política".
"Los dirigentes europeos deben unir sus esfuerzos para poner fin a esta crisis
antes de que se convierta en incontrolable".
Por su parte, el premio Nobel de Economía y antiguo economista jefe del Banco
Mundial, Joseph Stiglitz, dijo al diario suizo Le Temps que lo primero que
tiene que hacer la Unión Europea es "suspender el pacto de estabilidad y
crecimiento que limita el déficit público al 3% del PIB. No se puede continuar
una política que tal vez sea razonable para tiempos normales, pero que impide
a los Estados responder a la crisis".
Stiglitz, asesor en los años 90 del ex presidente estadounidense Bill Clinton,
considera que los europeos no han puesto hasta ahora más que parches: "Es como
si haces transfusiones de sangre a un enfermo con una hemorragia para
mantenerlo con vida, pero sin ocuparte de por qué sangra".
El texto de los economistas critica duramente la minicumbre que organizó el
presidente francés Nicolas Sarkozy el sábado pasado en París. Dicen que "no
fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre nada para salvar las instituciones
europeas" y critican que los gobiernos estén reaccionando sólo cuando la
situación de algún banco es de urgencia y no sean más proactivos.
Michel Aglietta, economista de la Universidad París-Nanterre, estima que "hace
falta un plan europeo de al menos la misma amplitud que el plan Paulson", que
aún así no sería suficiente si no va acompañado de un amplio plan de
relanzamiento presupuestario que permita a los gobiernos sostener el
crecimiento a través del gasto público, "elemento esencial de resolución de la
crisis".
Por su parte, Nicolas Véron, analista del instituto de estudios Bruegel de
Bruselas, considera que uno de los problemas se debe a que los mayores bancos
europeos crecieron muy rápidamente, "a la vez que los acuerdos de
estabilización financiera, especialmente en lo que respecta a la supervisión
bancaria, permanecían anclados a nivel nacional".
Poul Nyrup Rasmussen, presidente de los socialistas europeos también estima
necesaria una acción conjunta europea, porque "la gente ya está preocupada por
sus ahorros, sus pensiones y sus seguros y no queremos que tema también por
sus empleos".
Estos analistas también advierten que la "confianza en las instituciones
financieras está a punto de desaparecer y existe el riesgo de que se extienda
el pánico y amenace los ahorros de cientos de millones de europeos".
Los firmantes del texto, entre los que se encuentran también profesores de
economía de Milán, Ginebra, Bonn, Harvard y Londres, así como dirigentes de
institutos de investigación, estiman que Europa tiene como principal problema
el endeudamiento de sus grandes bancos y que la contribución de la Unión
Europea tiene que ser la recapitalización del sector bancario inyectándole
capitales públicos a nivel europeo.
Consideran que rescatar banco a banco con fondos nacionales como se ha hecho
hasta ahora conduce a la balcanización de los bancos europeos.
A largo plazo, abogan por crear reguladores y supervisores financieros y
bancarios a nivel europeo, "etapa olvidada durante la creación del euro por lo
que ya es hora de que los gobiernos se comprometan formalmente".
La respuesta de las instituciones europeas, por ahora, apenas se oye. El
comisario europeo de Mercado Interior, Charlie McCreevy, fue durante años el
principal defensor en Bruselas de la autorregulación de los mercados. Ahora
guarda silencio.
Y el presidente de la Comisión Europea se ha limitado a poner en marcha un
grupo de expertos en el que participarán McCreevy y la comisaria de
Competencia, Neelie Kroes.
Para Martin Schultz, líder de los socialistas en el Parlamento Europeo, "es
como poner a un pirómano al frente de la brigada de bomberos".