Los mercados mundiales permanecen expectantes luego del fracaso de Francia,
Alemania, Gran Bretaña e Italia para elaborar un plan conjunto para enfrentar la
crisis.
IAR
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La cumbre del G-4 en París, que
reunió a los mandatarios de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, al
presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso; al del Banco
Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y al del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker,
fracasó y no habrá un plan como el estadounidense en Europa.
Al cabo de una minicumbre convocada
por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, las grandes economías de la Unión
Europea (UE) anunciaron una serie de medidas para enfrentar la crisis
financiera, comprometiéndose a respaldar a los establecimientos financieros
europeos en dificulta pero sin recurrir a un plan de rescate conjunto.
También se acordó actuar de forma
coordinada, pese a que las fisuras son patentes en casos como la
nacionalización de Fortis por Holanda o la decisión unilateral de Irlanda y
Grecia de elevar las garantías sobre los depósitos bancarios.
No habrá un gran plan de rescate del
sistema bancario europeo, al estilo del plan Paulson norteamericano, pero
Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia se comprometen a "garantizar la
solidez y la estabilidad" de los sistemas bancarios y financieros y "tomar
todas las medidas necesarias para conseguir este objetivo".
"No faltará dinero en los mercados".
Cada Gobierno, sin embargo, lo hará "a su manera, pero de forma coordinada". Los
responsables del sector bancario que están en el origen de la crisis "serán
sancionados", y los accionistas "pagarán".
La reunión, que se prometía larga,
duró poco más de tres horas. En la conferencia de prensa que cerraba la cumbre,
Sarkozy acabó diciendo triunfante: "Europa existe".
A su lado, Merkel arremetió contra
"los responsables" de la crisis y pidió que lo sucedido sirva para sacar una
lección sobre la responsabilidad del sistema, abogando por la creación de reglas
de control más efectivas. "Europa sola no puede hacerlo", dijo.
Berlusconi insistió en que se garantizará "el ahorro de los ciudadanos". El
mandatario italiano hizo una encendida defensa de la economía productiva frente
a los "especuladores" y señaló con énfasis que lo que hay que imponer en el
sistema financiero es "ética".
Varios diarios europeos se preguntaban el domingo si Europa sería capaz de
responder a la crisis, algunos insistiendo sobre el peligro de desunión,
otros afirmando su fe en la solidez de Europa.
La canciller alemana, Angela
Merkel, dijo que "cada país debe asumir responsabilidades a escala
nacional".
"En caso de apoyo público a un banco
en dificultades, cada Estado miembro presente en esta reunión se compromete a
que los dirigentes que fracasaron sean sancionados y que los accionistas
compartan el peso de la intervención", declaró Sarkozy al término de la
minicumbre.
Sarkozy consiguió que sus invitados
se mostraran de acuerdo en la necesidad imperiosa de reforzar los sistemas de
control del sistema financiero, reescribir las reglas bancarias y estigmatizar
el "capitalismo especulativo", frente al "capitalismo productivo", que debe
recuperar su lugar central.
Pero el presidente francés no pudo avanzar en la idea de una gobernabilidad
política común de la economía. La ministra francesa de Economía, Christine
Lagarde, propuso crear un fondo común europeo de garantía bancaria de 300.000
millones de euros, que luego fue desmentido..
"A pesar de la movilización de
Europa y la aprobación del plan de rescate estadounidense, el camino sigue
desesperadamente incierto. Fondos de urgencia pueden ayudar a apagar el
fuego en los mercados financieros pero sobre lo que debemos construir sobre las
cenizas, la discusión a penas se inicia", escribió el diario británico The
Observer.
España, que no fue invitada a la minicumbre, consideró el domingo que la
solución de los problemas que atraviesan los bancos de la región debe ser
"europea" y "no nacional".
"Se que hay instituciones que lo están pasando peor que otras, y sectores que lo
están pasando peor que otros por falta de financiación, pero no veo una solución
nacional. Tiene que ser del ámbito europeo", afirmó el ministro español de
Economía, Pedro Solbes.
Aunque los cuatro dirigentes intentaron tranquilizar a la opinión pública, el
director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique
Strauss-Khan, que se reunió con Sarkozy el sábado, advirtió que la solidez de
la zona euro será puesta a prueba y tanto.
"Todavía no habíamos sufrido en la zona euro la prueba de fuego. Ha llegado la
prueba de fuego. Europa, y en particular la zona euro, puede mostrar que es
capaz de responder a situaciones de crisis", sostuvo Strauss-Khan.
Hasta ahora, el FMI apostaba por un
crecimiento mundial en 2008 del 3,9% y del 3,7% en 2009, que en la zona euro era
de 1,4% para 2008 y 0,9% para 2009.
En este contexto de desaceleración económica, algunos Estados miembros
deberán movilizar importantes recursos para salvar sus bancos.
El viernes, tras la aprobación del Plan Paulson, Wall Street cerró en rojo y las
bolsas europeas cerraron con ganancias.
El domingo, las únicas bolsas
abiertas del mundo, las de las monarquías petroleras del Golfo y la de Tel Aviv,
cerraron en fuerte baja en medio de la incertidumbre sobre la forma de salir de
la crisis financiera.