l miércoles, Charlie McCreevy, comisionado de mercados internos de la Unión
Europea propondrá amplios cambios a la norma bancaria europea que incluirán la
creación de grupos de reguladores nacionales para supervisar a los bancos
transfronterizos. McCreevy también solicitará reglas que obliguen a los bancos a
provisionar más capital cuando vendan algunos de los valores de deuda que están
en el corazón de la actual crisis financiera. De esta forma, McCreevy se une a
una ola de figuras políticas europeas que han señalado en los últimos días que
están dispuestos a considerar una mayor supervisión y cambios regulatorios para
fortalecer al sistema financiero europeo frente a las turbulencias futuras.
Los cambios propuestos por McCreevy se presentan luego de tres dramáticos
rescates bancarios durante el fin de semana que desnudaron la vulnerabilidad de
los bancos europeos. El Reino Unido nacionalizó al banco hipotecario Bradford &
Bingley PLC. Holanda, Bélgica y Luxemburgo accedieron a inyectar 11.200 millones
de euros al banco belga-holandés Fortis NV el domingo, después de una semana en
la que la acción cayó 20%. El gobierno alemán, a su vez, confirmó el lunes que
un consorcio de bancos comerciales proveerá un paquete de rescate de 35.000
millones de euros para el prestamista hipotecario Hypo Real Estate Holding AG.
Aunque las instituciones europeas recibieron elogios por sus rápidas
intervenciones, los rescates han avivado el debate sobre qué tan bien preparada
está la Unión Europea para manejar el colapso de un gran banco con negocios
transfronterizos. En 2006, los 15 mayores bancos europeos que cotizan en bolsa,
por valor de mercado, tenían 24% de sus activos en países europeos fuera de su
país natal, frente a 11% en 1997, según el centro de estudios Bruegel.
Sin embrago, aunque los 15 países del bloque comparten una moneda y un banco
central, la mayor parte de la regulación bancaria sigue siendo competencia de
las autoridades nacionales. Las diferencias regulatorias dejan a los bancos
paneuropeos respondiendo ante diferentes reguladores nacionales, mientras que
acuerdos poco precisos y no vinculantes gobiernan cómo las autoridades
interactúan durante una crisis.
Los detractores del actual sistema dicen que los rescates del fin de semana
ofrecen pocas pruebas de que las crisis futuras puedan ser resueltas
rápidamente. "Bajo las circunstancias, (la intervención en Fortis) salió bien",
dijo Wim Fonteyne, economista para Europa del Fondo Monetario Internacional.
"Pero nadie debería tener mucha tranquilidad para otros casos. No es fácilmente
transferible a otros bancos". Bélgica, Holanda y Luxemburgo tienen lazos
históricos y políticos cercanos, además Bélgica y Holanda ya tienen un acuerdo
bilateral que esboza cómo podrían reaccionar si un banco trans- fronterizo
colapsa. La UE alienta ese tipo de acuerdos, en un reconocimiento de que la
expansión de los bancos europeos más allá de sus fronteras implica que algunos
no sólo se han vuelto demasiado grandes para ser salvados sino demasiado grandes
para dejarlos caer.
Las propuestas de McCreevy buscan, en parte, resolver el problema de lo que
sucede cuando un banco con negocios transfronterizos colapsa. Sus organizaciones
de supervisión requerirían que los representantes de cada país en los que el
banco opera compartan información, discutan los riesgos y coordinen la política
en caso que haya problemas en el banco.
En un esfuerzo por aplicar lecciones aprendidas de la crisis actual, McCreevy
también buscará aprobar reglas que obliguen a los bancos a provisionar más
capital cuando venden valores ligados a productos de crédito, dicen fuentes al
tanto. .
Los reguladores europeos esperan que las reglas realineen los incentivos de
compradores y vendedores de activos convertidos en valores. Tradicionalmente,
los bancos se aferraban a los préstamos que hacían, lo que implicaba que seguían
expuestos a sus riesgos. No obstante en el modelo de "crear y distribuir" que
floreció antes de la crisis, los bancos convirtieron los préstamos en valores y
los vendieron a los bancos e inversionistas, los cuales podrían haber estimulado
a los bancos a asumir préstamos riesgosos.