Lo reconoce el propio Ministerio
de Economía en la Síntesis de Indicadores, una publicación de carácter semanal
en la que se admite, ya sin tapujos, que la crisis se extiende por el conjunto
de la actividad productiva y no solamente afecta a la construcción o la
industria.
Economía estima, en concreto, que el Índice Sintético de Servicios (un indicador
que recoge toda la información disponible del sector terciario) y que viene a
ser una especie de avance de lo que crecerá el PIB, registró un avance del 0,3%
en el tercer trimestre, lo que significa un considerable ajuste de siete décimas
respecto del trimestre anterior. Hay que tener en cuenta que en 2007 el aumento
fue equivalente al 3,3%, lo que da idea de la velocidad del ajuste. El
departamento de Pedro Solbes lo achaca al descenso sufrido por “las ventas en
grandes empresas de servicios, el comercio minorista, las entradas de turistas,
la menor pujanza de los afiliados y el deterioro de la confianza en el sector”.
Es decir, que estamos ante una crisis global del sector servicios y no de
carácter sectorial.
A la cabeza del deterioro de la actividad, en cualquier caso, continúa el sector
de la construcción, inmerso ya en una recesión desconocida en más de tres
lustros y que a medida que avanzan los meses se hace cada vez más intensa. Por
encima, incluso, de los esperado, como sostiene Economía. Un dato. El Indicador
Sintético de la Construcción registra ya una caída del 4,4% en términos
interanuales, lo que supone siete décimas más que en el segundo trimestre. Como
sucede con el sector servicios, ningún componente vinculado al ‘ladrillo’ se
salva de la quema.
Menos cemento, más desempleo
El ajuste, como señala Economía, afecta al consumo de cemento, el empleo y la
producción, el capital prestado a los hogares para hipotecas urbanas y a la
confianza en el sector. Sólo hay que tener en cuenta que el consumo de cemento
cayó en agosto (en términos interanuales) nada menos que un 30,2%, lo que
refleja a las claras la intensidad del ajuste.
Desde el lado del consumo, las cosas no van mejor. El ritmo de crecimiento del
Indicador Sintético de Consumo (ISC) correspondiente al tercer trimestre del año
se estima en el 0,7%, la mitad del registrado en el segundo trimestre. “Se
intensifica así”, reconoce Economía, “la trayectoria de desaceleración iniciada
el pasado año debido, principalmente, al acusado descenso de las matriculaciones
de turismos y al deterioro de la confianza del consumidor”.
Finalmente, el Indicador Sintético de Inversión en Equipo (ISE) desciende el
11,8% en el tercer trimestre de 2008, en tasa interanual, tras la caída del 8,8%
del segundo trimestre. El retroceso es consecuencia del peor comportamiento de
todos los componentes, en particular las matriculaciones de vehículos de carga y
las disponibilidades de bienes de equipo.
Teniendo en cuenta todos estos factores, Economía estima que el crecimiento
interanual del Indicador Sintético de Actividad (ISA) –un avance de lo que puede
aumentar el PIB en el tercer trimestre- se sitúa en el 0,8% , medio punto menos
que en el segundo trimestre.
Economía lo achaca al peor comportamiento de “la práctica totalidad de sus
componentes”, destacando especialmente los retrocesos sufridos por el número de
afiliados a la Seguridad Social, las ventas en grandes empresas, el consumo
aparente de cemento y el índice de sentimiento económico. Hace tan sólo 12
meses, el Indicador Sintético de Actividad mostraba un avance de del 3,3%,
cuatro veces más que ahora, lo que refleja el deterioro de la actividad
económica.
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