Más
tarde las autoridades georgianas trataron de hacer lo mismo en Osetia del Sur
que las autoridades rusas habían hecho en Chechenia. Moscú decidió tratar a
Georgia del mismo modo que la OTAN había tratado a Serbia. Los malos hábitos son
contagiosos. Con su afirmación de que después de que los líderes occidentales
habían reconocido la independencia de Kosovo los estándares de la ley
internacional habían dejado de existir, los diplomáticos rusos debían haber sido
clarividentes: un año aún no había transcurrido que ya el gobierno ruso ignoró
estos estándares. Las leyes fueron reemplazadas por precedentes y costumbres.
Desde este punto de vista, existían buenas razones para la campaña de Moscú en
Osetia del Sur. Osetia del Sur es de hecho una república, incluso si nadie
(incluida Rusia) no la ha reconocido. Sin embargo, se convirtió en un
protectorado de Rusia. ¿Cómo podía permitir que alguien la atacase?
Moscú apela al sentido común y a la voluntad de la población de Osetia del Sur.
Aquellos que no comparten esta voluntad colectiva fueron expulsados de la
república ya hace tiempo (lo que también es verdad para Chechenia). Como Serbia,
Georgia hace referencia a la historia. Pero nada de eso es importante, la fuerza
y solamente la fuerza es lo que importa.
Va de suyo que las autoridades georgianas se dieron cuenta de esto cuando
decidieron seguir el ejemplo de Moscú y sostener la operación para restaurar el
orden constitucional en el país. Esperaban no solamente que el ejército
georgiano fuera más fuerte que el de Osetia, sino que también los EEUU los
apoyarían. Llevó dos días tomar la capital de Osetia del Sur, Tsjinval, mientras
las autoridades rusas consultaron entre ellos y con Washington. Este plan casi
triunfó, pero como tan a menudo suele ocurrir las decisiones importantes fueron
tomadas por los comandantes en el campo de batalla más que por los funcionarios
del Kremlin: mientras las autoridades rusas estaban consultándose, las fuerzas
de pacificación rusas, que habían sido desplegadas en Osetia del Sur, se sumaron
a la batalla, recibieron apoyo aéreo y de hecho transformaron el conflicto
georgiano-osetio en la guerra ruso-georgiana.
Esta vez, la elite georgiana (y la sociedad georgiana) estaban muy decepcionada
de nuevo. EEUU no iba a proteger Georgia. Los EEUU iban a usar a Georgia para
contrarrestar a Rusia, como un proveedor de soldados para la guerra en Irak y
como un aliado diplomático en la ONU. Pero eso no significa que Georgia pudiera
usar, a su vez, a los EEUU de ninguna manera.
El derecho de los fuertes implica que el fuerte no tiene compromisos para con el
débil. Para ser más preciso, estos compromisos son realizados cuando suponen un
beneficio para el fuerte. Por ejemplo, Rusia ha satisfecho compromisos formales
e informales con Osetia del Sur. La razón para la interferencia de Rusia en el
conflicto georgiano-osetio está en línea con la propaganda de EEUU: protección a
los ciudadanos.
Por cierto, es un misterio el cómo a los osetianos del sur, que viven en
Tsjinval, les fue concedida la ciudadanía rusa al tiempo que mucha gente que ha
vivido y trabajado en Rusia durante muchos años no la tiene otorgada. Los
osetianos del sur no pagan impuestos en Rusia y no sirven en el ejército ruso.
No tienes obligaciones, solamente gozan de derechos. El gobierno ruso es reacio
tanto de ocuparse de muchos de sus ciudadanos que viven en Rusia como de
proteger sus derechos.
Sin embargo, desde un punto de vista formal, todo es correcto. El gobierno debe
proteger a sus ciudadanos. Si las autoridades se hubieran cuidado mejor de sus
ciudadanos en Rusia, las palabras acerca de que hay necesidad de proteger “a
nuestro pueblo” en Tsjinval podrían sonar a más verdaderas.
Los militares no piensan demasiado sobre los detalles diplomáticos y legales.
Simplemente saben que ellos tienen un superior arsenal que debería ser usado. El
ejército georgiano aplicó este poder a los osetianos y bombardeó Tsjinval.
Pocos días después, Georgia fue atacada por el ejército ruso.
Los generales rusos contaron a los periodistas curiosos que el ejército
bombardeó y disparó solamente a instalaciones militares. Era probable que
emitieran tales órdenes. Pero no se preocuparon por lo que las bombas estaban
machacando en realidad. Sorpresivamente, incluso las bombas “inteligentes” del
siglo XXI, sobre las que se ha hablado tanto, machacan distritos residenciales
en vez de fortificaciones enemigas.
Después de que los generales rusos hicieran otra declaración acerca de que
solamente las instalaciones militares de Georgia habían sido bombardeadas, las
casas destruidas de la población civil de Gori fueron mostradas en las
televisiones occidentales. Se parecían mucho a las casas destrozadas de Tsjinval,
las cuales fueron mostradas en la televisión rusa.
Los malos hábitos son contagiosos.
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(*) Boris Kagarlitsky es el Director del Instituto para el Estudio de la Globalización y los
Movimientos sociales de Moscú. Su ultimo libro es Empire of the Periphery: Russia and the
World System(2008)
Traducción para www.sinpermiso.info:
Daniel Raventós