Saakaschvili prometió una "ola democrática". Acosado con pedidos de renuncia,
el presidente llegó incluso a reconocer que en su país, los medios no trabajan
con libertad. Las palabras que Saakaschvili, de 40 años, pronunció a seis
semanas de la guerra con Rusia en un discurso por la cadena nacional de
televisión, reforzará la presión que en las últimas semanas han ejercido los
dirigentes de la oposición. A las internas, se sumó ahora la presión de la OTAN.
La próxima llegada de una
misión de observadores de la Unión Europea a Tbilisi encabezada por
el alto diplomático alemán Hansjorg Haber incrementará la atención por
la política del presidente georgiano. Saakaschvili sabe que si desea incorporar
a Georgia a la OTAN tendrá que hacer cambios radicales.
"Georgia, que es la punta de lanza de la democracia en la región, responderá
a la agresión rusa con aún más democracia, más libertad y más progreso", dijo
Saakaschvili el martes ante el Parlamento. Pero los comentaristas advirtieron el
miércoles de que no sería ésta la primera vez que Saakaschvili realice, por la
presión de Occidente, promesas que luego no se ven cumplidas.
Muy por el contrario, el presidente se ha vuelto cada vez más
autoritario, señalan sus críticos.
Eka Besselia, del Partido por una Georgia Unida, se cuenta
entre los numerosos dirigentes que se han sumado al coro de los opositores que
reclama la dimisión del presidente. "Saakaschvili debe asumir la plena
responsabilidad por la muerte de cientos de personas y la destrucción de la
infraestructura". El mandatario dijo en cambio en su alocución que hará todo lo
necesario para alcanzar la paz, y que ahora cederá voluntariamente
atribuciones de poder para reforzar el Parlamento.
Sus planes abarcan desde una reforma del sistema judicial, hasta una
transparencia mayor en las decisiones políticas y una mejor dotación financiera
de los partidos políticos. "Debemos velar para que los partidos políticos más
pequeños estén mejor representados en la televisión pública, y para que se
realicen más programas de debate político". Sus deseos se asemejan a las
promesas previas a las elecciones del pasado 21 de mayo, que en opinión del
portal de Internet "Civil Georgia" quedaron en la nada.
Sakaschvili sabe que el tiempo juega en su contra. El 7 de noviembre se
conmemora el primer aniversario de la
violenta represión policial que sofocó una protesta generalizada contra su
gobierno. Debido a los desmanes de aquel día, Saakaschvili decretó el estado de
emergencia y llamó a elecciones generales anticipadas. Observadores creen que el
país se encamina hacia una situación muy parecida, con la diferencia de que la
guerra contra Rusia empeoró aún más las cosas.
Hasta ahora, Mijail Saakaschvili rechazó todas las exigencias de
renuncia con el argumento de que fue elegido democráticamente y que se
dedicará a reconstruir el país. En ese marco, aseguró, seguirá luchando en favor
del restablecimiento por medios pacíficos de las fronteras territoriales que
existían antes de la guerra, incluyendo las regiones de Abjazia y Osetia del
Sur.
Al suscribir este miércoles el
tratado de amistad con Abjazia y Osetia del Sur, que abre la puerta para el
estacionamiento de 3.800 soldados rusos en esos territorios, el presidente de
Rusia, Dmitri Medvedev, advirtió a su homólogo georgiano de nuevas "aventuras
militares".