La influencia y el poder de convencimiento que la Unión Europea ejerce sobre
otros países a escala global ha sufrido en los últimos años un marcado declive.
La erosión de la capacidad de arrastre del club europeo se ha hecho evidente en
los últimos dos años en Naciones Unidas en las votaciones en materia de derechos
humanos. El número de países que ha votado en sintonía con la UE en la Asamblea
General de la ONU se ha reducido del 72% de media en los años noventa a
alrededor del 50% actual. En cambio, China ha sabido aglutinar en torno a sus
posiciones a un número creciente de países.
"La lectura más inmediata de esos datos es considerarlos la consecuencia
inevitable de la actual dinámica geopolítica", comenta en una conversación
telefónica Richard Gowan, coautor de un estudio sobre la materia que hoy publica
el European Council of Foreign Relations. "Sin embargo, también contribuye a
esos resultados la propia actitud de trabajo de la UE, que tiende a concentrarse
más en lograr el consenso interno que en dialogar con los demás". Los
representantes de la UE en la ONU celebran 1.000 reuniones al año para
coordinarse, según destaca el estudio.
Esa labor de coordinación ha producido avances, ya que el número de
votaciones en las que todos los países de la UE coinciden ha aumentado. Sin
embargo, esa unión y el hecho de que los países del club de Bruselas sean, en
conjunto, la entidad que más ayuda económica reparte en el mundo -56.000
millones de euros comprometidos para 2010- no evitan que la Unión vea cómo
pierde capacidad a la hora de lograr consensos en torno a sus posiciones, no
sólo en la Asamblea General, sino también en el Consejo de Seguridad y en el
Consejo de Derechos Humanos.
Frente al declive europeo se yergue el marcado ascenso chino. Un 74% de los
países de la ONU ha votado, de media, en sintonía con Pekín en temas de derechos
humanos en la sesión 2007-2008 de la Asamblea General de la ONU. A finales de
los noventa esa cuota se situaba por debajo del 50%. Rusia también ha
experimentado un avance.
Mientras la actitud europea se define por su reluctancia a ejercer liderazgo,
titubeos internos y guerras de principios, la china aparece extremadamente
eficaz. "China escucha", comenta Gowan. "Aunque pueda sorprender a algunos en
Occidente, muchas delegaciones en la ONU subrayan que China es un gran
escuchador, una cualidad que no se reconoce en igual medida a Europa", comenta.
En el otro extremo de la actitud europea está la de Estados Unidos, que
adopta una política de ayuda financiera mucho más oportunista. Washington eleva
de media dos tercios la ayuda a los países que logran un asiento en el Consejo
de Seguridad, según un estudio de la Universidad de Harvard.
Eso no impide que en la Asamblea General el retroceso estadounidense haya
sido rotundo: si en 1997-98, el 77% de los países de la ONU votaba con Estados
Unidos, en 2007-08 sólo lo hizo el 30%.
El ascenso chino parece irreversible. "Pero Europa puede recuperar influencia
en un amplio grupo de países, entre ellos muchos africanos y de América Latina,
que tienen ahora una relación más fría con la UE, pero cuya divergencia no es,
en principio, radical", observa Gowan. "Hay que huir del fatalismo y redefinir
la estrategia".
Declive europeo
- Un 72% de los países de la Asamblea General de la ONU votaba en
sintonía con los de la UE en materia de derechos humanos los años noventa.
En los últimos dos, esa cuota se ha reducido, respectivamente, al 48% y al
55%.
- Frente a la erosión del poder de la UE, se yergue el ascenso
chino. Pekín ha sido respaldada en sus posiciones por un 74% de los países
el año pasado. En los años noventa no alcanzaba el 50%.
- El retroceso de EE UU ha sido contundente, con una bajada del
77% en la sesión de 1997/98 al 30% en la de 2007/08.
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