Benedicto XVI congregó a más de 200.000 fieles en la capital francesa.
Por Miguel Mora
- El País, España
El Papa Benedicto XVI cerró el sábado su primera visita a París con una misa
en la explanada de los Inválidos. A la ceremonia asistieron más de 200.000
personas, según la diócesis, y numerosos miembros del Gobierno francés, entre
ellos Rachida Dati, la ministra de Justicia, de religión musulmana. 1.500 curas,
obispos y cardenales cooficiaron junto al Papa, que en la homilía llamó a los
jóvenes a "rechazar los ídolos modernos del dinero, el poder, del tener e
incluso del saber, para volver a la relación con Dios y buscar la verdadera
felicidad".
A los jóvenes que se preguntan si tienen vocación, Ratzinger les dijo: "No
tengáis miedo, de regalar vuestra a vida a Cristo". Según el Papa, la razón no
entra nunca en contradicción real con la fe.
Antes de la misa, el Papa había acudido a visitar a los académicos del
Instituto de Francia, para destacar la influencia de la cultura francesa en su
recorrido intelectual, y por la tarde viajó en avión hasta Lourdes, donde le
esperaba otra multitud de jóvenes, muchos de ellos llegados desde España, para
festejar el 150º aniversario de las apariciones de la Virgen en una cueva del
pueblo.
En el santuario de los Pirineos, el Papa visitó la gruta donde Bernadette
Soubirous vio la imagen de María 18 veces distintas, y cumplió otras dos etapas
del jubileo visitando la casa natal de la vidente y la pila donde fue bautizada.
Ya por la noche, Benedicto XVI asistió a la procesión de las antorchas y
pronunció una homilía en la que destacó el poder de Lourdes para las
conversiones.