(IAR
Noticias)
12-Septiembre-08
|
 |
El "regreso de la guerra fría" es el dictamen de muchos analistas ante el
peligrosísimo contencioso que toma cuerpo entre Rusia y Estados Unidos, que
intenta arrastrar consigo a sus aliados europeos.
Por Angel Guerra Cabrera - La Jornada, México
Evidenciado crudamente con la
enérgica respuesta rusa al aventurerismo estadounidense en la explosiva región
del Cáucaso, su origen se remonta a los años posteriores a la desaparición de la
Unión Soviética. Es parcialmente válido compararlo a la guerra fría en tanto
reinstala un escenario de colisión entre las dos grandes potencias nucleares y
el ominoso peligro de un enfrentamiento entre ellas con ese tipo de armas, que
muchos creyeron erradicado con el colapso de la Unión Soviética.
Sin embargo, cabe recordar que nunca antes se produjeron más conflictos locales
que después del fin de la Segunda Guerra Mundial, casi siempre como consecuencia
de la política de saqueo de las potencias imperialistas contra los pueblos del
mundo colonial y semicolonial. Este periodo es el que dio origen al término
guerra fría en alusión a que la Unión Soviética y Estados Unidos decidieron
tácitamente no recurrir al empleo del arma atómica ya que conduciría a la
"destrucción mutua asegurada", conocida por el acrónimo en inglés MAD.
En
cambio, los movimientos de liberación y países del tercer mundo que alcanzaban o
veían amenazada su independencia podían contar en muchos casos con el apoyo
económico, político y militar de Moscú y sus aliados frente a las amenazas
imperialistas, con todo y la insuficiencia o vacilación con que casi siempre se
otorgaba y los condicionamientos políticos que con frecuencia llevaba
aparejados.
Pese a ello, la propia existencia de un rival tan formidable
contenía en gran medida las apetencias imperialistas y su ayuda contribuyó al
triunfo de numerosos pueblos frente a las agresiones externas y a su desarrollo
independiente, sin olvidar el decisivo concurso soviético a la derrota del
nazi-fascismo.
Al desaparecer la Unión Soviética desapareció también aquel sostén a las luchas
antiimperialistas y se incrementaron las guerras instigadas por las potencias
capitalistas en los países dependientes, en busca principalmente de recursos
naturales y mercados, sobre todo en África. La hegemonía mundial estadounidense
llegó a su apogeo y creó una situación sin precedente de saqueo de recursos y
superexplotación del trabajo que ya ha recibido alentadoras respuestas, sobre
todo en América Latina. Con Afganistán e Irak inició un nuevo ciclo de guerras
coloniales y también el empantanamiento del agresor.
A la vez se extraían cuantiosos recursos del territorio ocupado por la antigua
URSS, donde se implantó el capitalismo más salvaje, y los ex países socialistas
devinieron protectorados de Washington. Este, en complicidad con Europa
desmembró criminalmente a Yugoslavia y aprovechando el pretexto de la "guerra
contra el terrorismo" rodeó a Rusia de bases militares, mientras en nombre de la
democracia colocó gobiernos títeres en estados ex soviéticos a través de las
revoluciones "naranja". No conforme con esto, estimuló la independencia de
Kosovo en flagrante violación del derecho internacional e instaló allí un
régimen gansteril, nuevamente con la complicidad europea.
Por último, armó y
preparó con Israel el ataque de Georgia contra las fuerzas rusas de paz y la
mayoritaria población prorusa en Osetia del Sur y firmó con Polonia el
despliegue del "escudo" misilístico apuntado contra Rusia.
Moscú venía advirtiendo que no toleraría la continuación de esta escalada y que
la independencia de Kosovo traería consecuencias pero continuó hasta última hora
proponiendo salidas negociadas al conflicto desatado este mes en Georgia, que
fueron echadas al cesto de la basura por "Occidente" al tiempo que aumentaba la
retórica antirusa en la prensa occidental.
Washington juega alegremente a la guerra nuclear justo cuando se hunde en
una crisis inédita y la insensatez parece gobernar su conducta.
|