a UE reconoció
el martes a Ucrania como "país europeo que comparte con los países
de la UE historia y valores", y le ofreció un acuerdo de asociación que promete
estrechar las relaciones bilaterales, aunque no garantice su futura integración
en el club. "Es lo máximo que podíamos ofrecer", manifestó Nicolas Sarkozy,
presidente de turno de la UE, tras reconocer las diferencias sobre el particular
en la Unión. "Lo de hoy es un éxito absoluto", afirmó el presidente ucranio,
Víktor Yúshenko, quien hizo notar cómo todos los países que han suscrito
históricamente un acuerdo de asociación han acabado por integrarse o estar en
vías de integración en la UE.
Con el temor de que Rusia pueda algún día intentar en Ucrania alguna
operación semejante a la del mes pasado en Georgia, Sarkozy enfatizó que "la
integridad territorial de Ucrania es absolutamente innegociable".
Esta cumbre UE-Ucrania venía precedida por la expectación generada por un mes
de inesperada tensión geoestratégica en la zona, tras los cinco días de guerra
ruso-georgiana de agosto, vinculada, entre otras cuestiones, con la promesa de
integración de Georgia en la OTAN, promesa realizada al mismo tiempo que a
Ucrania en la cumbre aliada de Bucarest, el pasado mes de abril.
Francia fue entonces uno de los principales motores del esfuerzo para dejar
esperando a Ucrania y Georgia fuera de las murallas aliadas, pero Sarkozy es un
ferviente creyente en la europeidad de Ucrania y el martes pudo coronar sus íntimas
creencias entreabriendo las puertas a Kiev. "La UE ha querido reafirmar la
europeidad de valores de Ucrania", dijo el presidente francés antes de reiterar
con placer que "es la primera vez que se usa tal vocabulario" en las relaciones
bilaterales.
A esa conclusión se ha llegado tras arduas discusiones. La oferta del acuerdo
de asociación es fruto de un compromiso entre quienes se oponían a conceder a
Ucrania una incuestionable perspectiva europea, palabras mágicas que conllevan
explícitamente la futura integración, y quienes reclamaban con fuerza tal
perspectiva. Entre los recelosos, Alemania, Italia, los países del Benelux y
España; enfrente, los hermanos que sufrieron el yugo soviético, Suecia y
un Reino Unido que puja por toda ampliación posible. "Es un paso sustancial",
dijo Sarkozy. Según él, el acuerdo que se está negociando, y podría firmarse en
la segunda mitad de 2009, "no cierra ninguna puerta" a Ucrania. Una fuente
comunitaria abundó en esa idea: "Es una perspectiva europea implícita, porque la
situación no está para ser explícito. Ucrania atraviesa una situación interna
difícil y la falta de estabilidad interna es disuasoria".
La palabra "perspectiva" tiene tal calado taumatúrgico en la jerga
comunitaria, que en el comunicado final, unos y otros "se alegran ante la
perspectiva de ver sus relaciones profundizarse aún más en el futuro".
El hecho de que aun en esas circunstancias adversas (constantes
enfrentamientos políticos internos en Kiev, posibilidad de que el partido
prorruso se integre en una coalición gubernamental anti-Yúshenko, temidas
elecciones adelantadas que no harían sino agudizar las tensiones, además de la
presión rusa en la vecina Georgia), una UE que aborrece la inestabilidad haya
optado por el camino hacia delante, revela la reencontrada clara voluntad
política comunitaria de ser un elemento con influencia en la zona.
Sarkozy señaló que la UE quiere acabar con siglos de inestabilidad en la
región. Una inestabilidad "que no empezó el pasado 7 de agosto", precisó, en
referencia al estallido de la guerra entre Rusia y Georgia a raíz de las ansias
separatistas de las regiones georgianas de Osetia del Sur y Abjazia. Sarkozy
hizo notar que la vocación de la futura Asociación Oriental, nacida como
respuesta de los países de la zona a la Unión por el Mediterráneo, es "dar
estabilidad y seguridad a la región".
"No va dirigida contra nadie", alertó. "Con Rusia queremos tratar con la
política y la diplomacia, no con lo militar", lo que mantiene en el aire la
potencial integración en la OTAN de Ucrania y Georgia, instigada por Estados
Unidos. Los aliados deben decidir en diciembre sobre el caso. España, que se
alineó con Francia y Alemania en Bucarest, esperará para pronunciarse.
En lo que fue claro Nicolas Sarkozy fue en transmitir el apoyo europeo a la
integridad ucrania: "Ayer [por el lunes] en Moscú no percibimos ni la más mínima
señal de que vaya a plantearse". En abril, el entonces presidente ruso, Vladímir
Putin, habló de la fragilidad de Ucrania y de cómo un acercamiento a Occidente
podría generar tensiones secesionistas. El punto crucial es Crimea, territorio
de mayoría rusa cedido por el Kremlin en 1954 a Ucrania y base de la flota rusa
del mar Negro hasta 2017.