"El presidente (George W. Bush) me envió aquí con un mensaje claro y sencillo
para los pueblos de Azerbaiyán y de toda la región: Estados Unidos tiene un
interés profundo y constante por su bienestar y su seguridad", afirmó tras
entrevistarse con el presidente del país, Ilham Aliev.
Cheney declaró que su presencia en la región se producía "a la sombra de la
reciente invasión rusa a Georgia, un acto que ha sido claramente condenado por
la comunidad internacional".
El número dos estadounidense también se pronunció por un aumento de las rutas
de exportación de energía desde la región del Cáucaso.
"La seguridad energética es esencial para todos nosotros y el tema se está
tornando cada vez más urgente", dijo Cheney tras reunirse con el presidente
azerí, Ilham Aliyev.
"Debemos trabajar con Azerbaiyán y otros países en el Cáucaso y en Asia
central sobre rutas adicionales para (trasladar las) exportaciones de energía",
indicó.
En Washington, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, debía anunciar a
las 17H30 GMT una ayuda de mil millones de dólares a Georgia tras su conflicto
con Rusia. En el marco del mismo esfuerzo Washington ha suministrado ya una
ayuda humanitaria de cerca de 30 millones de dólares a Tiflis.
Bakú es la primera etapa de esta gira de Cheney, que lo llevará a Tiflis y
Kiev.
El número dos norteamericano viajará luego a Italia, donde debe entrevistarse
con el jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi.
Cheney es el más alto responsable estadounidense que viaja a la región desde
el inicio del conflicto ruso-georgiano el 7 de agosto, luego de que Tiflis
lanzara una ofensiva militar contra Osetia del Sur, para recuperar esa región
separatista georgiana pro rusa.
Los analistas consideran que la visita de Cheney a Georgia y Ucrania es una
señal clara hacia Rusia de que Washington apoyará a los gobiernos pro
occidentales de la región.
Esta visita tiene lugar en momentos en que Estados Unidos examina sus
relaciones con Rusia. La Casa Blanca afirmó el martes que Washington no excluye
eventuales sanciones.
En Moscú, el portavoz de la cancillería rusa, Andrei Nesterenko, expresó el
miércoles su esperanza de que tras la visita de Cheney a Tiflis "los dirigentes
de Estados Unidos vean la situación de otra manera (...) y encuentren medidas
para corregirla".
De esta forma Nesterenko se hacía eco de las declaraciones del presidente
ruso Dimitri Medvedev, quien criticó de forma especialmente virulentas contra su
homólogo georgiano, Mijail Saakashvili.
"Para nosotros, el régimen actual georgiano se quebró. El presidente
Saakashvili dejó de existir para nosotros. Es un 'cadáver político'", afirmó.
Tiflis fustigó esas declaraciones y acusó a Moscú de querer "minar el
gobierno legítimo georgiano".
El miércoles el parlamento georgiano levantó "el estado de guerra"
instaurado el 9 de agosto, en los primeros días del conflicto con Rusia, aunque
proclamó el estado de urgencia en los territorios donde las fuerzas rusas de
ocupación siguen presentes, incluida Abjasia y Osetia del Sur, regiones
independentistas que escapan al control de Tiflis.