as declaraciones del ministro al diario The Guardian, sugieren preocupación
en el Gobierno respecto a que la crisis pueda dificultar los intentos del primer
ministro Gordon Brown por ganar terreno político.
Brown trata de recuperar aprobación tras el resurgimiento del apoyo a la
oposición, liderada por el Partido Conservador.
El Gobierno laborista de Brown ha visto el desplome de su popularidad en
sondeos de opinión en los últimos seis meses y ahora se sitúa 21 puntos por
detrás de los conservadores.
Las elecciones nacionales están previstas para mediados de 2010, a más
tardar.
Darling dijo al periódico The Guardian que el Gobierno había fallado en
trasmitir su mensaje y que lucharía para persuadir a un electorado escéptico de
que merecía otro período en el poder.
The Guardian citó a Darling señalando que el momento económico para el país
era "posiblemente lo peor que han atravesado en 60 años".
"Creo que va a ser más profundo y duradero de lo que pensaba la gente",
aseveró.
Sus comentarios se dieron a conocer días antes de la presentación de un
paquete de medidas destinadas a amortiguar los problemas económicos y ayudar al
Gobierno a recuperar el impulso político.
"Tenemos el trabajo a medio hacer. Los próximos 12 meses serán los 12 meses
más difíciles que ha tenido el Partido Laborista en una generación, francamente
hablando", aseveró Darling.
"Tenemos que redescubrir la marca que nos dio la victoria en tres elecciones,
y ese es un enorme problema para nosotros en este momento. La gente está
enfadada con nosotros", agregó.
La cadena BBC calificó la entrevista como una "intervención sorprendente" y
la reacción de los políticos de la oposición fue rápida.
El portavoz conservador de economía, George Osborne, reprendió a Darling por
sus declaraciones sobre el estado real de la economía, mientras que el portavoz
de los liberales demócratas, Vince Cable, sostuvo que los comentarios de Darling
eran un "ataque apenas disimulado" contra el propio Brown.
La dura evaluación de Darling sobre la economía marca una separación de su
antigua línea, cuando señalaba que el flexible mercado laboral de Gran Bretaña
había dejado al país bien ubicado para resistir la contracción crediticia
mundial.