El Reino Unido está afrontando la peor crisis económica de los últimos 60
años, admitió el ministro de Finanzas, Alistair Darling.
En una entrevista concedida al diario británico The Guardian, el
funcionario dijo que la crisis económica será "más profunda y duradera" de lo
que la mayoría de la gente teme y que es la peor desde la finalización de la
Segunda Guerra Mundial.
Además, reconoció que los votantes están furiosos con la forma en que el
gobernante Partido Laborista está manejando la economía, un tema clave para las
próximas elecciones, e indicó que es "absolutamente imprescindible" que los
ministerios de gobierno comuniquen mejor sus intenciones.
El corresponsal de la BBC, David Thompson, observa que Darling usó un
lenguaje "sorprendentemente" y "escandalosamente sincero" acerca de la economía
y de la percepción de la opinión pública sobre el gobierno.
"Los próximos 12 meses serán los meses más difíciles que el Partido Laborista
ha tenido en una generación, francamente", señaló Darling.
También le reconoció a The Guardian que su partido debe revisar su
"fervor" si quiere ser reelecto para un cuarto término, aunque reconoció que eso
es "un problema enorme ahora para nosotros".
Darling y la economía
El funcionario ha sido criticado por enviar mensajes contradictorios acerca
de las posibles medidas para asistir a los compradores de casas.
Se prevé que los ministerios del Reino Unido anuncien la semana entrante un
paquete de medidas para repuntar el decadente mercado hipotecario.
Los comentarios de Darling se dan luego de una seguidilla de malas noticias
sobre el estado de la economía.
Los precios en el mercado hipotecario están cayendo a su ritmo más rápido en
18 años, en medio de temores de una ola de embargos en los próximos meses.
Los préstamos hipotecarios se han reducido dramáticamente debido a la crisis
crediticia, mientras que indicadores claves sugieren que la economía puede caer
en recesión en un futuro cercano.
El corresponsal Thompson dice que la entrevista buscaba, aparentemente,
mostrar al ministro de una forma más personal.
"Negándose a moderar sus palabras sobre la economía y su partido, Darling
ciertamente lo logró", dice Thompson.