Rusia llevó a cabo con éxito hoy
un ensayo de un misil balístico intercontinental en la península de Kamchatka,
en el extremo oriental del país, informó el portavoz de las Fuerzas de Cohetes
Estratégicos rusas, Alexander Vovk.
Según el portavoz, citado por RIA
Novosti, el misil Topol RS-12M impactó este jueves durante el ensayo en
un objetivo fijado en Kamchatka. El misil, cuya vida fue ampliada hasta los 21
años en 2007, cubrió una distancia de unos 6.000 kilómetros antes de impactar
con el blanco fijado.
"El misil fue lanzado desde la
base espacial de Plesetsk, en la provincia de Arjanguelsk (norte), e impactó con
alta precisión en el blanco habiendo mostrado su capacidad de destruir
objetivos puntuales fuertemente protegidos", explicó Vovk.
"Los datos reunidos durante el
ensayo del lanzamiento se utilizarán para incrementar la efectividad de las
unidades móviles de misiles balísticos rusas", añadió el portavoz, precisando
que el Topol sigue siendo el eje central de las fuerzas estratégicas de
misiles rusas.
El anuncio se produce en plena
escalada de tensión entre Rusia y Occidente.
Pocos días antes, Washington y
Varsovia firmaron un acuerdo para el despliegue de un sistema de defensa
antimisiles estadounidense en territorio polaco, iniciativa que considerada por
Rusia como una directa amenaza a su territorio.
Los misiles Tópol, que entraron en servicio de las Fuerzas Estratégicas
de Misiles de la Unión Soviética en 1988, pueden abatir blancos a distancias de
hasta 10.000 kilómetros con una carga monobloque de 550 kilotones de potencia.
Esta última prueba coincide además con el recrudecimiento de la crisis en el
Cáucaso, después de que Rusia, que controla militarmente a Georgia,
reconociera la independencia de las provincias separatistas georgianas de Osetia
del Sur y Abjasia.
El enfrentamiento entre Moscú y
Occidente, tras el desafío ruso al reconocer la independencia de dos regiones de
Georgia, se extiende ahora al Mar Negro.
El Kremlin ordenó a su flota que
vigile el creciente número de barcos de Estados Unidos y de la OTAN en esas
aguas y está tomando "precauciones", aunque espera que no se produzca una
confrontación, informó ayer un portavoz del gobierno ruso.
"En vista del aumento de las fuerzas navales de la OTAN en el Mar Negro, la
flota (rusa) también tendrá la tarea de vigilar sus actividades", declaró
por TV el jefe de Estado Mayor adjunto de las Fuerzas Armadas rusas, Anatoli
Nogovitsin.
La presencia en esta región de la
flota de "Estados que geográficamente no pertenecen al mar Negro está limitada"
por la legislación internacional, en especial por la cantidad de barcos, su
capacidad de transporte y su plazo de estadía (máximo de 21 días), recordó.
"Ocurre que (...) los Estados de la OTAN que no pertenecen a la región del mar
Negro no pueden aumentar constantemente su presencia militar" en el mar Negro "y
ello tiene una importancia de principio", insistió.
Varios barcos militares de la flota rusa del mar Negro, entre éstos el crucero
Moskva, su buque insignia, amarraron ayer en Sujumi, capital de Abjazia, una
región separatista georgiana cuya independencia reconoció Rusia el martes, junto
con la de Osetia del Sur, otro enclave independentista dentro de Georgia.
El objetivo de esos barcos es
"cumplir misiones de control de las aguas territoriales e impedir el tráfico de
armas", informó la comandancia de la flota.
La llegada de los buques fue
recibida con aplausos por los habitantes de Sujumi, por el presidente de Abjazia
y las autoridades locales.
"Los buques permanecieron en el muelle para que los habitantes de Sujumi
tuvieran la oportunidad de verlos de cerca e incluso visitarlos", explicó el
comandante de la base de la Marina de Guerra en Novorosiisk, el vicealmirante
Serguéi Menyailo.
Además, las tropas rusas establecieron puntos de control en el acceso norte a
la ciudad y la llegada de un barco estadounidense con "ayuda humanitaria"
podría tomarse como un reto directo.