No
obstante, advirtió que el Kremlin deberá tener en cuenta el "aislamiento, la pérdida de respeto
y la falta de confianza" a los que lo ha conducido el reciente conflicto en
Georgia.
Miliband consideró en la entrevista que la acción militar desencadenada
por las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjazia representa
un "claro fin a la relativa calma" que reinaba en Europa desde la
desintegración de la Unión Soviética.
Pero reforzó la afirmación de que no existe ningún complot para "rodear" al
Gobierno de Dimitri Medvedev e incidió en que "no hay lugar sobre lanzar una
guerra declarada".
Respondiendo a si la OTAN estaría
dispuesta a emprender una respuesta armada contra Moscú para defender a
uno de sus miembros, el ministro británico optó por subrayar el carácter
"defensivo" de la Alianza.
Señaló que "es correcto hablar de una crisis internacional",pero
reiteró: "No hay lugar sobre lanzar una guerra declarada contra Rusia".
No obstante a las consecuencias de
sus acciones, que han conducido al fin de la "creciente calma" experimentada en
el continente en los últimos 15 años, en los que "las fronteras han estado
claramente demarcadas".
El canciller británico recordó que la desaparición de la URSS condujo a la
formación de nuevos países, algunos de los cuales se han unido incluso a la
Unión Europea, y destacó que todos en su conjunto "han disfrutado de un período
de estabilidad sin precedentes".
"Creo que el peligro que suponen
las acciones rusas es que este período llegue a su fin", aseveró.
"Lo que quiero subrayar -dijo a la
defensiva -, por encima de todo, es que lo que ha ocurrido desde el colapso de
la Unión Soviética no es una trama de Occidente".
Precisó que la actitud de Gran
Bretaña "no es un camino de confrontación con Rusia, sino un camino de
compromiso con Occidente".
El diplomático aprovechó
para defender el derecho de las antiguas repúblicas soviéticas a decidir su
futuro en base a su soberanía y, tras los temores que le trasladaron las
autoridades ucranianas ante una posible acción del Kremlin, Miliband declaró que
Ucrania "es una país muy importante desde el punto de vista del mapa de Europa
tras el colapso de la URSS".
En este sentido, juzgó "muy importante, desde el principio, decir a los países
amistosos" que la comunidad internacional "tiene la determinación de apoyar
sus decisiones democráticas".
Miliband llegó el jueves a
Ucrania, la antigua república de la URSS, ante el creciente temor de
que se convierta en el próximo objetivo de Moscú invocando un "espacio
soviético" que el ministro de Reino Unido ha censurado en repetidas
ocasiones.
Por ello, en la agenda de su visita figuran los máximos responsables del país,
empezando por el presidente, Viktor Yushchenko, quien ha asegurado que Ucrania
es "rehén" en una guerra alentada por Rusia contra los que pertenecían al
desaparecido bloque de Europa del Este.
El titular de Exteriores británico acudió a Kiev con un "mensaje de
solidaridad" ante las expectativas de integrarse en la OTAN, una aspiración
compartida con Georgia y que cuenta con la oposición de Rusia, aunque también
con la de la propia población ucraniana, entre la que dos tercios lo rechazan o
no tienen una opinión formada.
Previamente, Miliband había instado a Rusia a "respetar las normas
internacionales" y retirar sus tropas a las posiciones que ocupaban antes de
la operación del 7 de agosto.
Además, condenó el reconocimiento
de las regiones de Georgia que desencadenaron el conflicto como "más fuego a
una situación ya tensa".
"Apoyamos la independencia de
Georgia y su integridad territorial, que no puede ser cambiada por decreto por
Moscú", subrayó