Agregando
un nuevo foco de tensión al conflicto del Cáucaso el Consejo de la Federación,
cámara alta del Parlamento ruso, aprobó por unanimidad el lunes el
reconocimiento de la independencia de las zonas separatistas georgianas de
Abjasia y Osetia del Sur.
IAR Noticias
Agencias
Los parlamentarios rusos aprobaron el lunes una resolución reconociendo la
independencia de las regiones rebeldes de Georgia de Osetia del Sur y Abjasia,
una jugada que amenaza con empeorar las relaciones de Moscú con EEUU y la UE ya
tensada por la intervención militar de Rusia en esos territorios.
Los senadores rusos adoptaron por unanimidad una declaración en la cual
llaman al presidente ruso, Dimitri Mevdeved, a reconocer la independencia de los dos
territorios, durante una sesión extraordinaria transmitida por televisión.
A primera hora, el Consejo de la Federación Rusa (el Senado ruso) aprobó por
unanimidad la propuesta y poco después, la Duma (Cámara baja) se pronunció en la
misma dirección.
El Parlamento
ha asegurado que en breve comunicará la postura de ambas cámaras a Medvédev, que
será el responsable de tomar la decisión oficial, ya que el Parlamento no
condiciona a la presidencia.
"Hoy es un día histórico para Abjasia y Osetia del Sur", señaló el líder abjazo
Sergei Bagapsh, que ha añadido que su Abjasia nunca volvería a formar parte de
Georgia. Además, el documento de los senadores resalta que la Cámara alta
"respalda plenamente la política del presidente de Rusia hacia Osetia del Sur y
Abjasia".
La semana pasada,
Bagapsh y su homólogo en Osetia del Sur, Edouard Kokoity, pidieron al Kremlin el
reconocimiento de sus regiones. El líder surosetio ha afirmado en la mañana del
lunes, que
"está claro que después de la agresión contra Osetia del Sur, las relaciones con
Georgia no pueden volver a su anterior situación".
Por su parte, el presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili,
señaló que reconocer
la independencia de las regiones separatistas constituiría un intento de
"cambiar las fronteras de Europa a la fuerza", según declaraciones al
periódico francés Libération.
Abjasia y Osetia del
Sur se escindieron de Georgia a principios de los noventa tras la caída de la
Unión Soviética.
Se trató de una
autoproclamación, ya que ningún país las ha reconocido como estado
independiente.
Tras desactivar la
invasión de Georgia a Osetia del Sur y poner en retirada a su ejército, Moscú
mantiene el control militar de la región.
Después de recibir la
postura del Parlamento en torno a Osetia del Sur y Abjasia, el presidente
Medvedev se reunió este lunes con su homólogo moldavo, Vladimir Voronine,
y afirmó que ve "buenas oportunidades" para solucionar el conflicto abierto en
Transdniéster, una región separatista de Moldavia que también aspira a la
independencia, un objetivo que ahora se ha potenciado tras la crisis georgiana.
Las resoluciones no
vinculantes podrían influir en las intenciones del presidente ruso Dmitry
Medvedev o ser diseñadas para fortalecer su posición con Occidente
mientras negocia el estatus de las fuerzas rusas en el antiguo territorio
soviético.
Francia -a cargo de la presidencia temporal de la Unión Europea y patrocinadora
de un acuerdo que propició un alto el fuego en el conflicto que mató a cientos
de personas- convocó a una reunión de líderes europeos el 1 de septiembre para
discutir la crisis y revisar las relaciones del bloque con Rusia.
La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que los lazos con Moscú darían un paso
atrás si las tropas rusas no se retiraban completamente de Georgia.