El Papa se mostró el domingo "vivamente preocupado" por el crecimiento de
las tensiones en la situación internacional, que está creando un nuevo clima
de guerra fría, aludiendo sin nombrarlo al grave conflicto en Georgia, que ha
deteriorado las relaciones de Rusia con Estados Unidos y los países de la
Unión Europea.
Por Julio Algañaraz - Clarín
Tras recitar el tradicional "Angelus" del mediodía frente a una reducida
multitud por las dimensiones del patio interno del palacio pontificio estival
de Castelgandolfo, a unos 30 kilómetros al sur de Roma, Benedicto XVI dijo que
es necesario evitar el regreso "a contraposiciones nacionalistas que tan
trágicas consecuencias produjeron en otras épocas históricas".
"Los recientes acontecimientos han debilitado mucho la confianza de que
similares experiencias quedaran consignadas definitivamente al pasado".
El Papa dijo que "no hay que ceder al pesimismo: es necesario, en cambio,
empeñarse activamente para que sea rechazada la tentación de afrontar nuevas
situaciones con viejos sistemas".
"¡Repudiemos la violencia!", exclamó con énfasis el Pontífice.
"Las fuerzas morales del derecho, tratativas ecuánimes y transparentes para
dirimir las controversias, a partir de aquellas vinculadas a la relación entre
integridad internacional y autodeterminación de los pueblos, fidelidad a la
palabra dada, búsqueda del bien común, son algunos de los principales caminos
a recorrer con tenacidad y creatividad para construir relaciones fecundas".
Benedicto XVI dijo que "hay que asegurar a las presentes y futuras
generaciones tiempos de concordia y progreso moral y civil".
El Pontífice invitó a todos a que "transformemos estos pensamientos y estos
auspicios en oración, para que todos los miembros de la comunidad
internacional, sobre todo los que están investidos de mayores
responsabilidades, quieran operar con generosidad para restablecer las
superiores razones de la paz y la justicia".
En el Vaticano, como entre todos los gobiernos europeos, se vive con creciente
alarma la situación en Georgia.
Ayer, el presidente de turno de la Unión Europea, el presidente francés,
Nicolás Sarkozy, convocó para el lunes 1° de setiembre a una reunión cumbre
extraordinaria de jefes de Estado y de gobierno de los 27 países que será
dedicada exclusivamente a la crisis de Georgia con Rusia y los temidos
contragolpes para Estados Unidos y la alianza atlántica.
El gobierno de Moscú anunció hace unos días que daba por concluida la
colaboración entablada con la OTAN, la alianza atlántica.