(IAR Noticias) 22-Agosto-08
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Un tanque ruso pasa junto al retrato del primer ministro Vladímir Putin, en Tsjinvali, capital de Osetia del Sur.
(Foto EFE) |
El papel de Estados
Unidos al inicio del conflicto entre Georgia y Rusia, que se enfría
tras la firma del acuerdo de cese del fuego, y el futuro de su
influencia en esa región sigue siendo difuso.
Por Ali Gharib - IPS
H ace 10 días, fuerzas de ambos países se
enfrentaron a raíz de la respuesta del ejército de Georgia a ataques
de separatistas de la región autónoma de Osetia del Sur.
La crisis prosiguió con desplazamientos a gran escala de efectivos
rusos dentro de la región autónoma, según ha asegurado Tiflis y
afirmó esta semana en conferencia de prensa el subsecretario de
Estado (vicecanciller) estadounidense Matthew Bryza, enviado
especial a la región.
El papel que le cupo a Washington al inicio del conflicto el 7 de
este mes no queda claro.
Un artículo del diario The Washington Post reveló el fin de semana
que Bryza estaba al tanto de las operaciones militares de Georgia
antes de que comenzaran.
"¿Quién disparo a quién primero?", se preguntó Bryza, inquirido en
el Club de la Prensa Extranjera. "No sé si alguna vez conoceremos la
respuesta", continuó.
En definitiva, dijo, se trata de un dato "irrelevante" porque "Rusia
repelió con tal brutalidad" a las fuerzas de Georgia que la
comunidad internacional se puso en su contra.
El anterior subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Nicholas
Burns, señaló en el Consejo Atlántico para Estados Unidos que Rusia
era el único responsable del conflicto y que las incursiones rusas
habían sido "la mayor decepción" de ese país desde la caída del muro
de Berlín en 1989.
Burns señaló que las operaciones rusas respondieron a a la creciente
libertad y democracia existente en Europa desde el fin de la Guerra
Fría.
"Rusia las puso en peligro", alegó Burns.
En el mismo sentido se pronunció el embajador estadounidense en la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), Zalmay Khalizad, que se
ensarzó en una dura discusión con su par ruso, Vitaly Churkin,
Según Rusia, el apoyo de Estados Unidos envalentónó a al presidente
georgiano Mijaíl Saakashvilli para lanzar una operación militar en
Osetia del Sur, provincia mayoritariamente prorusa que aspira a
independizarse desde principios de los 90.
Burns replicó que las acusaciones de Churkin eran infundadas.
Los que "señalan con el dedo" a Georgia y a Estados Unidos se
equivocan, subrayó: sólo Rusia, según él, es responsable del
conflicto.
"No creo que Estados Unidos tenga la culpa de lo que ocurre en
Georgia", reiteró Burns a IPS tras la conferencia en el Consejo
Atlántico. "La culpa es de Rusia."
Pero para el director ejecutivo del Centro Nixon, Paul Saunders,
experto en relaciones ruso-estadounidenses, no sorprende que este
país y Georgia no se consideren responsables.
"Burns, en su calidad de subsecretario de Estado, participó hasta
hace poco en el diseño de la política de Estados Unidos hacia
Georgia", explicó. Desde esa perspectiva, es poco probable que le
encuentre fallas.
Estados Unidos no debe inmiscuirse en la delimitación de fronteras
entre los países europeos, señaló Burns en el Consejo Atlántico, en
referencia al apoyo a la prooccidental Georgia en la cuestión de
Osetia de Sur.
Bryza dijo no estar seguro de a qué se refería Burns, cuando IPS le
preguntó si esos comentarios representaban la posición de Estados
Unidos.
Pero estuvo dispuesto a confirmar que el mensaje general de Burns
era una respuesta adecuada para el caso específico del conflicto en
Georgia.
"No debemos permitir que la situación actual trace nuevos límites en
Europa e impida que un gobierno elegido democráticamente se una a la
OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) si así lo
desea", apuntó.
Muchos analistas observaron que las ambiciones de Moscú de
independencia para Osetia del Sur y otra región autónoma prorusa de
Georgia, Abjasia, se vieron reforzadas por el apoyo de Estados
Unidos a la independencia de Kosovo, a la que Serbia considera parte
de su territorio.
Pero muchos funcionarios estadounidenses rechazaron con dureza la
opinión de que el apoyo de Estados Unidos a Kosovo, dado poco
después de su declaración unilateral de independencia, creó un
precedente legítimo para que Rusia respalde la independencia de
regiones autónomas de Georgia.
La independencia de Kosovo y la de Osetia del Sur y Abjasia son
"fundamentalmente diferentes", dijo Burns a IPS.
"Estuvimos bien en apoyar el derecho a la independencia de Kosovo",
señaló Burns. La diferencia fundamental fue el control que ejercía
la ONU sobre Serbia desde fines de los años 90 a raíz de lo que
Burns llamó "ataque salvaje" del ex presidente Slobodan Milosevic
(1941-2006).
Milosevic gobernó Serbia desde 1989 hasta su caída a causa de un
levantamiento popular en 2000, cuando ejercía la presidencia de la
Federación Yugoslava, y falleció en 2006 en una cárcel del Tribunal
Penal Internacional para la ex Yugoslavia.
Pero algunos analistas arguyen que Estados Unidos debió darse cuenta
cuando Kosovo declaró su independencia hace seis meses que el hecho
de sentar un precedente no es tan fácil como declarar luego que no
lo es.
Estados Unidos "trató con todas sus fuerzas y con firmeza de
respaldar la independencia de Kosovo, pero sin sentar un
precedente", dijo Saunders a IPS. "Lo que el gobierno debe
comprender es que el precedente es según el cristal con el cual se
mira."
"No podemos decidir cómo reacciona la gente a lo que nosotros
hacemos", señaló. "La gente decide."
Con vistas a la solución final del conflicto, Bryza señaló que Rusia
y Georgia serán los principales actores, porque tienen gobiernos
elegidos democráticamente a los que Estados Unidos considera
legítimos.
"Respaldamos la integridad territorial de Georgia", señaló Bryza.
"Eso quiere decir que los líderes de Abjasia y de Osetia del Sur no
tienen el mismo sustento legal que los de Georgia y Rusia, elegidos
democráticamente."
Osetia del Sur y Ablasia no cuentan con gobiernos de derecho
reconocidos por la comunidad internacional. Sin embargo, ambas
regiones existen y, de hecho, operan de forma independiente.
Además, Estados Unidos menciona con insistencia que el estatus
democrático de Georgia es una fuerte razón para respaldarla, pero
muchos se preguntan entonces por qué no se menciona el referendo de
2006, cuando los habitantes de Osetia del Sur votaron la
independencia por mayoría.
Si los líderes de esa región fueron o no elegidos democráticamente
de acuerdo con los estándares internacionales, sus líderes, de
hecho, los representan de forma legítima.
Pero si Estados Unidos sigue ignorando esa realidad puede llegar a
atenuarse la postura internacional de este país como defensor de la
democracia y la autodeterminación.
"La gente se empieza a preguntar por qué adoptamos esas posiciones",
arguyó Saunders. "Se hace más difícil decir que nos basamos en
principios".
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