l presidente ruso, Dmitri Medvédev, aseguró
el lunes que Rusia no permitirá que
maten impunemente a sus ciudadanos y que hará todo lo necesario para que "el
crimen" cometido por Georgia en Osetia del Sur sea castigado. Mientras tanto, el
líder de esa región separatista, Eduard Kokoity, destituyó a sus ministros e
impuso el estado de emergencia y el toque de queda.
"Si alguien cree que puede matar impunemente a nuestros ciudadanos, asesinar
a los soldados y oficiales pacificadores, que sepa que no vamos a permitirlo",
señaló Medvédev en Kursk, ciudad donde participó en los festejos del 65º
aniversario de la batalla del mismo nombre durante la Segunda Guerra Mundial.
"Todo el que trate de hacer eso, será aplastado", advirtió el dirigente ruso.
"Tenemos la capacidad política, económica y militar para hacerlo", añadió
Medvédev pareció respaldar sus palabras con hechos. Rusia ha desplegado en
Osetia del Sur misiles balísticos de corto alcance -con capacidad suficiente
para destruir Tbilisi, la capital georgiana-, según informó el lunes The New York
Times, citando a fuentes de los servicios secretos. El dato no fue
desmentido por el Pentágono pero sí negado rotundamente por Moscú.
Tras su paso por Kursk, Medvédev voló
el lunes a Vladikavkaz, capital de Osetia
del Norte, una de las repúblicas que forman la Federación Rusa. Allí intervino
ante los soldados del 58 Ejército, que fue enviado a Osetia del Sur en ayuda de
las fuerzas rusas de pacificación cuando fueron atacadas por Georgia, y prometió
que tratará de conseguir que ese "crimen no quede impune".
"Lo que hicieron las autoridades georgianas está más allá del entendimiento
humano; no se puede justificar sus acciones y, menos aún, dejarlas sin castigo",
señaló el líder ruso, agregando que Rusia garantizará la paz y la estabilidad en
el Cáucaso y, particularmente, en Osetia del Sur.
El presidente de esa región separatista destituyó a su Gobierno después de
criticar con dureza a los ministros por no cumplir eficazmente sus instrucciones
y retardar la distribución de la ayuda humanitaria. Además, Kokoity introdujo
por el plazo de un mes el estado de emergencia en todo el territorio surosetio y
toque de queda desde las nueve de la noche hasta las seis de la mañana.
Kokoity reaccionó el lunes a las declaraciones del ministro georgiano Temur
Yakobashvili, quien habría dicho que Georgia se planteará de nuevo el problema
de restablecer la integridad territorial del país una vez que las tropas rusas
se hayan retirado.
"Teniendo en cuenta la última declaración de la parte georgiana en el sentido
de que la operación para restablecer la integridad territorial de Georgia está
sólo comenzando, estamos estudiando la conveniencia de proponer a Rusia que
instale una base militar permanente en territorio surosetio", manifestó Kokoity,
quien subrayó que sólo el gran vecino del norte puede garantizar que no habrá un
nuevo intento de "genocidio" contra el pueblo osetio.
Mientras tanto, en Moscú, el vicejefe del estado mayor, general Anatoli
Nogovitsin, declaró que Rusia no puede dar la fecha exacta en que habrá
terminado la retirada de las tropas rusas, que, según el Kremlin, comenzó el
lunes.
"Sólo puedo decir que no nos iremos con la misma rapidez con la que entramos en
la noche del 7 al 8 de agosto para defender a los pacificadores rusos y a los
habitantes de Tsjinvali", señaló el general Nogovitsin. El oficial culpó a la
parte georgiana del fracaso del intercambio de prisioneros. El acuerdo era
canjear 12 rusos por 15 georgianos, pero Tbilisi, según Nogovitsin, se puso
exigente y la operación se abortó.
Por último, el general ruso confirmó que los buques de la flota del mar Negro
controlan completamente las aguas adyacentes a las fronteras georgianas y dijo
que regresarán a la base naval de Sebastopol, en Ucrania, sólo después de que el
conflicto haya sido solucionado del todo.