Los
primeros vehículos militares rusos han comenzado a salir de Tsjinvali, la capital de la región
separatista georgiana de Osetia del Sur, informó la agencia rusa RIA-Nóvosti.
Según el corresponsal de esta
agencia, se trata de una columna de cinco a 10 vehículos militares que enfilaron
rumbo a Vladikavkaz, capital de la vecina república rusa de Osetia del Norte.
El ministerio georgiano de Interior señaló el lunes que no veía "señales" de
que las tropas rusas estén preparando su retiro del país, en la boca de su
portavoz, Shota Utiashvili.
El vocerfo afirmó que no tiene
pruebas que le permitan confirmar las informaciones de la agencia rusa. "No
puedo confirmarlo porque no lo vemos y tampoco nos han informado de ello",
declaró.
El presidente ruso, Dimitri Medvedev, había asegurado que "a partir de de mañana
(lunes) Rusia iniciará la retirada del contingente militar", en una conversación
telefónica con el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, según el Kremlin.
Sin embargo, soldados rusos seguían controlando el principal acceso a la
ciudad estratégica de Gori (centro de Georgia, a unos 60 km de la capital,
Tiflis), según un corresponsal de la AFP.
En un retén a 2 km de Gori, dos soldados rusos impedían que los periodistas
accedieran a la ciudad, la más cercana a la región separatista de Osetia del
Sur.
Un camión militar y un blindado de transporte de tropas fueron vistos en el
enclave. Un convoy de cuatro vehículos del Comité Internacional de la Cruz Roja
(ICRC) pudo sin embargo cruzar el puesto de control, amplía AFP.
Más al norte, en Zaramag, en el puesto fronterizo entre Rusia y la región
separatista de Osetia del Sur, fueron vistos camiones de ayuda humanitaria que
entraban a Georgia, al mismo tiempo que camiones militares del ejército rusos se
dirigían hacia Rusia.
Una decena de camiones del ministerio ruso de Situaciones de Emergencia,
transportando en teoría ayuda humanitaria, circulaban hacia Osetia del Sur,
comprobó la AFP. Otros 20 vehículos esperaban en la zona para acceder a la
región caucásica.
En la otra dirección, procedente de Osetia del Sur, varios convoyes de camiones
del ejército ruso volvían a Rusia, pero no parecían operar como si de una
retirada masiva se tratara.
"No hay retirada de momento", dijo un soldado ruso a la AFP.
En Tiflis, el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, insistió el lunes en
el inicio de la retirada rusa "sin demoras", y al mismo tiempo propuso
negociaciones con Rusia para "evitar el distanciamiento definitivo de nuestros
dos países".
Los aliados occidentales del dirigente georgiano incrementaron la presión sobre
Moscú para que abandone Georgia.
Las tropas rusas mantenían el
lunes sus posiciones y tres ciudades georgianas ocupadas, Gori, Senaki y Zugdidi,
según la Televisión Pública de Georgia.
Testigos presenciales -señala- indicaron que para el mediodía había tropas
rusas en Igoeti, a sólo 35 kilómetros al norte de Tiflis, junto a la carretera
que conduce a Gori, estratégica ciudad situada a 25 kilómetros al sur de Osetia
del Sur.
"La ocupación debe concluir", dijo la víspera el presidente de Georgia, Mija'l
Saakashvili, en un mensaje a la población, en el que que recalcó que las
negociaciones con Rusia comenzarán cuando Moscú retire sus tropas.
El jefe del Estado se dirigió a Rusia con las siguiente palabras: "Cuando
vuestras unidades de ocupación abandonen Georgia comenzaremos a pensar en cómo
llevar a cabo negociaciones para que ambos país no se distancien de manera
definitiva".
Sin embargo, Rusia ha insistido varias veces en los últimos días en que, tras el
ataque lanzado por el Ejército georgiano contra Osetia del Sur, Saakashvili
ya no puede ser un interlocutor de Rusia en eventuales negociaciones entre
las dos ex repúblicas soviéticas.
En un artículo en el diario francés Le Figaro, el presidente Nicolas Sarkozy
pidió el lunes con dureza una retirada "sin demora" de las fuerzas rusas de
Georgia, al asegurar que "ese punto no es negociable".
Sarkozy, que es presidente de turno de la Unión Europea (UE), advirtió que si no
se efectuaba el repliegue como estaba previsto, "me veré obligado a convocar un
consejo europeo extraordinario".
Por su parte, la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, señaló
el domingo que la reputación de Rusia "está hecha trizas" y expresó su
deseo de que el Kremlin "mantenga esta vez su promesa" de retirar sus tropas el
lunes.
Sin embargo, los planes militares a largo plazo de Rusia en el territorio
georgiano crearon nuevas tensiones.
El despliegue de las fuerzas rusas de mantenimiento de la paz, sin especificar
el número de efectivos, podría convertirse en una ocupación indefinida, según
Washington.
Citando fuentes anónimas, el periódico New York Times señaló que Rusia había
desplegado varias plataformas de lanzamiento de misiles tácticos SS-21 en Osetia
del Sur, dejando a la capital georgiana dentro de su rango de alcance.
Por su parte, Merkel aseguró que la
OTAN sigue dispuesta a aceptar a Georgia como miembro de la organización.
"Georgia será miembro de la OTAN, si quiere, y es lo que quiere", declaró.
El domingo por la noche, el presidente de Osetia del Sur, Eduard Kokoity, cesó
su gobierno y proclamó el estado de emergencia en esta región rebelde,
reprochando a su Tiflis una distribución lenta de la ayuda humanitaria.
Por otra parte, un responsable de la ONU en Georgia señaló que la distribución
de ayuda humanitaria a gran escala sigue efectuándose con cuentagotas.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) cifró el domingo en
158.000 el número de desplazados por el conflicto.
Entre tanto, también el ex presidente
soviético Mijail Gorbachov se unió al coro de las críticas rusas. "Sin ayuda
desde el exterior, Saakashvili difícilmente se habría decidido a lanzarse a esta
aventura", dijo el premio Nobel de la Paz al periódico Novaya Gazeta.