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Comida más cara: el pan y las pastas aumentaron el 25% en 2008. |
Es por el alza de los precios, en especial los alimentos, en una
economía estancada.
Por Julio Algañaraz - Clarín
La economía italiana "ha quedado estancada", reconoce la Confindustria,
principal central de los empresarios. Una de cada cuatro familias está en
apuros, confirman las asociaciones de consumidores. Hay una verdadera
"emergencia de los precios", porque los aumentos castigan los bienes de primera
necesidad, como los alimentos, la casa y los transportes. Ayer el ISTAT, el
instituto de estadísticas equivalente al INDEC argentino, anunció que la
inflación anual alcanzó en julio un ritmo del 4,1%, similar al promedio de la
Unión Europea, que hasta ahora era más alto porque Italia crece menos que el
resto de los países del Viejo Continente.
Son muchos los italianos que protestan contra el mundo político porque los
sectores populares están pagando seriamente una decadencia nacional que no se
logra detener. La inflación promedio al 4,1% es la más grande de los últimos
doce años. Pero el presidente del ADOC, una importante asociación de
consumidores, Carlo Pileri, dice lo que la gente común repite continuamente:
otra que el 4,1% del INDEC italiano. "Los consumidores perciben un ritmo del
18%-20% anual de inflación, que en términos reales es del 7%-8%", señala Pileri.
El presidente del ADOC cree además que otro problema muy serio es que está
aumentando demasiado rápido el nivel de endeudamiento de las familias. "Ya hemos
llegado al 6% anual: esto significa que entre hipotecas, cartas de crédito,
créditos al consumo y otros préstamos personales, cada familia debe promedio 24
mil euros".
La Federconsumidores recuerda los castigos a los bolsillos populares de los
últimos meses con los nuevos aumentos del gas y la luz. "En octubre próximo
arribarán nuevos aumentos", avisa.
La "stangata", como se llama al golpe contra el poder adquisitivo de las
familias, será este año de entre 1.500 a 1.800 euros. Para un matrimonio con uno
o dos hijos y 24 mil euros de ingresos al año, el deterioro es notable. Según un
estudio de varios organismos de consumidores, las boletas que llegan a casa
aumentarán en todo 2008 en 734 euros. Los bienes de alto consumo agregan 546
euros más y los consumos alimentarios obligarán a pagar 533 euros extras.
El pan y las pastas (fideos de todo tipo) han aumentado en el primer semestre de
2008 entre un 12 y un 25%. Y ya el año pasado habían subido en forma alarmante.
Clarín ya ha narrado a sus lectores en varios informes cómo los vecinos, sobre
todo los más viejos -e Italia está llena de ancianos-, se organizan para buscar
ofertas en los supermercados y almacenes. Por los celulares se pasan las
novedades. Y en los mercados al abierto, cuando la jornada concluye a la tarde,
se ve la gente que espera los remates de frutas y verduras que quedaron de
clavo.
Los consumidores organizados reclaman al gobierno del premier de centroderecha,
Silvio Berlusconi, que tome medidas urgentes para reducir los precios en un 15
por ciento este año y se definan tarifas sociales para la luz y el gas. También
piden descuentos fiscales por 1.200 euros para los trabajadores a rédito fijo y
los jubilados. Hasta ahora nada indica que algo de esto se concrete.
Alguien recuerda que hace un año la inflación señalaba un modesto 1,6% de ritmo.
"En un año, la carrera de los precios se ha triplicado", constata la agencia
noticiosa italiana ANSA. Si en diciembre Italia tenía una ventaja de 0,5 por
ciento anual en inflación (2,6% contra 3,1%) respecto a la Unión Europea, que
haya alcanzado ahora el mismo nivel es una mala noticia, porque es probable que
Italia termine el 2008 con un magro crecimiento del 0,3%, bien por debajo del
resto de Europa. Y la península hace mal los deberes.
El Estado cruje con una deuda interna global del 107%, cuando el nivel aceptado
es del 60% del PBI. Y el déficit del presupuesto nacional supera el 3 por
ciento. Italia sufre más que los otros el peso de la boleta energética. El
gasoil aumentó este año un 31%, mientras que la nafta ha trepado otro 12% y
también crece la boleta energética a niveles impresionantes por la importación
de gas.