La oposición, muy dura con la medida. Temen la creación de un "estado
policíaco".
Por Julio Algañaraz -
Clarín
Con una simple medida administrativa el conservador gobierno italiano de
Silvio Berlusconi declaró por sorpresa el estado de emergencia nacional para
afrontar "el persistente y excepcional flujo de ciudadanos extracomunitarios",
según declaró el ministro del Interior, Roberto Maroni. La oposición puso el
grito en el cielo y uno de los responsables de la organización humanitaria
"Médicos sin Fronteras" en Italia, Loris de Filippi, advirtió el riesgo de
"poner una cortina de hierro en el Mediterráneo". El premier Berlusconi, por su
parte, causó otra sorpresa al afirmar que el suyo "es decididamente un gobierno
de izquierda".
Maroni, que es uno de los líderes de la xenófoba Liga Norte que lidera Umberto
Bossi, fue quién propuso la medida. El ministro del Interior aclaró después que
se trata de extender a nivel nacional un estado de emergencia ya declarado a
nivel de las tres regiones del sur por donde es mayor el ingreso de clandestinos
en las llamadas "carretas del mar": Sicilia, Calabria y Puglia. "Los ingresos se
han duplicado en el primer semestre del año, de 5 mil a 10 mil" anunció Maroni,
quién destacó que la medida fue adoptada varias veces entre 2002 y 2006 en un
anterior gobierno de Berlusconi y durante la gestión de veinte meses del
centroizquierda liderado por el ex primer ministro Romano Prodi.
Las historias dramáticas de los ilegales se suceden incesantemente. La prensa
local publicó ayer el relato de un nigeriano de 30 años a su llegada a Lampedusa,
Sicilia. El hombre viajó en en barca desde Libia junto con otras 70 personas, y
contó cómo murieron de agotamiento sus dos hijos de 2 y 4 años. Desolado, contó
que debieron lanzar sus cadáveres al mar.
El "ministro del Interior" del gobierno en las sombras de la oposición de
centroizquierda, Sergio Minniti, afirmó que "no se trata de una decisión
ordinaria y es absolutamente necesario que el gobierno informe al Parlamento de
las razones, las modalidades y las finalidades de la iniciativa".
De inmediato el presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, principal
aliado de Berlusconi como líder de Alianza Nacional, invitó al gobierno a
explicarse y Maroni informará al Parlamento el martes próximo.
"De emergencia en emergencia el gobierno continúa alimentando el miedo en lugar
de resolver los problemas", dijo la dirigente del Partido Democrático Rosy Bindi,
quién como otros políticos opositores teme que se esté instaurando "un Estado
policíaco". Ante los temores de la oposición de que fueran utilizados tres mil
soldados para "gestionar y contrastar" el fenómeno de los flujos de inmigrantes
clandestinos, el ministro de Defensa Ignazio La Russa, afirmó con ironía: "No
habrá tanques en las calles ni se disparará a vista".
El gobierno de Berlusconi, que entró en funciones en mayo tras obtener una
resonante victoria en las urnas en abril que le dio la mayoría absoluta en ambas
cámaras, puso en vigor medidas de seguridad que comprenden una mayor rigidez en
la aceptación de trabajadores extranjeros y en la represión de los inmigrantes
irregulares.
Por otra parte ayer, el primer ministro de centroderecha Silvio Berlusconi
elogió sin ambages a su propia gestión al hacer un balance de estos primeros
tres meses. Dijo que sus objetivos de "proteger a los débiles" demostraban que
el suyo es "decididamente, un gobierno de izquierda". La oposición de "centrosinistra",
en cambio, se niega al diálogo, es inoperante y no ayuda a resolver los
problemas, concluyó Berlusconi.