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Primer Ministro Yves Leterme |
El príncipe Alberto II espera convencer al actual jefe de
gobierno, Yves Leterme, a mantenerse en su puesto o, por el contrario, desea ganar tiempo para
seguir las consultas hasta lograr una solución a la crisis.
Tras fracasar en su intento de reforma del Estado, el primer ministro belga,
Yves Leterme, propuso el lunes la renuncia de su gobierno al rey Alberto II, que
en la noche del lunes al martes informó que se reserva la respuesta.
"El rey ha recibido a Yves Leterme, primer ministro, en audiencia en el
castillo de Belvédère. El primer ministro ha presentado al rey la dimisión del
gobierno. El rey mantiene su decisión en suspenso", informó un lacónico
comunicado del soberano publicado en la noche del lunes al martes.
Esta decisión significa que Alberto II espera convencer al actual jefe de
gobierno a mantenerse en su puesto o, por el contrario, desea ganar tiempo para
seguir las consultas hasta lograr una solución a la crisis.
En un comunicado, el dimisionario presidente del gobierno belga justificó su
decisión al considerar que "queda de manifiesto que las visiones opuestas entre
las comunidades en lo referente al necesario nuevo equilibrio en la construcción
del Estado son hoy irreconciliables".
"A pesar de todos los esfuerzos y de la perseverancia (...) los plazos
previstos en el acuerdo de gobierno no han sido respetados", añadió Leterme.
Durante su nominación al frente del gobierno a finales de marzo, los partidos
flamencos fijaron la fecha del 15 de julio para llegar a un compromiso con los
francófonos sobre sus reivindicaciones de autonomía reforzada para Flandes en
materia fiscal, de Seguridad Social o de política de empleo.
Pero en los últimos meses no se llegó a ningún acuerdo.
"Esto demuestra que el modelo de concertación a nivel exclusivamente federal
ha llegado a sus límites", estimó Leterme, quien añadió que desea una mayor
implicación de los representantes de las regiones flamenca (de habla holandesa)
y valona (francófona) en las negociaciones.
"Una reforma del Estado sigue siendo un elemento esencial de un acuerdo de
gobierno", concluyó.
El primero en reaccionar al anuncio de dimisión del gobierno fue el vice
primer ministro y ministro de Finanzas, Didier Reynders, que reconoció que
Leterme le había "advertido" de su decisión. "Estoy apenado de que todo el
trabajo socio-económico que se había realizado esté en peligro", dijo el líder
de los liberales francófonos.
El Partido Socialista francófono (PS), miembro también de la mayoría
gubernamental, lamentó "que el primer ministro haya creído conveniente presentar
la dimisión al rey en un momento donde (...) las negociaciones constitucionales
podían realizarse en un contexto constructivo y positivo".
El PS espera "que lo esencial, que es responder a las preocupaciones
ciudadanas, prevalezcan sobre las discusiones institucionales que, en todos los
casos, necesitarán varios meses suplementarios de negociaciones".
Leterme, un cristiano-demócrata flamenco de padre valón y madre flamenca,
fracasó este lunes en su intento de lograr un acuerdo entre las dos comunidades
belgas para una reforma del Estado.
Flandes (que representa al 60% de los 10,5 millones de belgas) es la región
más rica del reino y exige mayor autonomía en materia de empleo y de seguridad
social. Los francófonos aceptaron la negociación a condición de que no se ponga
en cuestión la "solidaridad nacional".
El asunto que ha hecho fracasar las negociaciones ha sido, no obstante, el
que se refiere a la cuestión lingüística de la periferia bilingüe de Bruselas-Hal-Vilvorde.
Los flamencos exigían la escisión de esta zona para poner fin al derecho de
la minoría francófona de la periferia de la capital (unas 120.000 personas) de
votar a los candidatos francófonos de Bruselas en las legislativas.
Los valones propusieron extender el dominio de Bruselas a algunas ciudades
flamencas con importantes comunidades francófonas. Algo inaceptable para
Flandes.