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Der Spiegel / The New York Times Syndicate
Pocos podrían negar que vivir al lado de hediondas y rezumantes pilas de
basura termina al final por hacer la vida más difícil. Hasta en la normalmente
caótica ciudad de Nápoles, en el sur de Italia, el descontrol inducido por la
basura acumulada ha llevado a periódicas quemas de los desechos y los bomberos
que acuden a apagarlos son recibidos a tiros de inmundicias.
Pero el Gobierno dice que la ayuda está en camino. El Primer Ministro
italiano Silvio Berlusconi no sólo se comprometió a que el problema sería
solucionado en dos semanas: también está enviando a mil voluntarios a Nápoles
para enseñar a los habitantes de la ciudad la importancia de separar las
materias reciclables de su basura.
Entre esos voluntarios habrá docenas de sicólogos de una organización
especialmente entrenada para misiones en áreas de desastre. "No estamos hablando
de sicología en la manera en que muchas personas la entienden", dijo Luigi
Ranzato, presidente del grupo Psicologi per i Popoli (Sicólogos para los
Pueblos), que está enviado a los profesionales. "En cambio, estaremos allí
tratando de ayudar a sensibilizar sobre la disposición de la basura a viejos y
jóvenes. Deben aprender a cómo separar la basura de manera que no se transforme
en una molestia en su vida diaria", explica.
Ayuda celestial
El plan consiste en que equipos de sicólogos se roten semanalmente a través
de Nápoles hasta septiembre. Allí se les unirán voluntarios de otras 25
organizaciones de ayuda y beneficencia, incluyendo los Boy Scouts, bomberos y
Cruz Roja. Todos forman parte de lo que Berlusconi ha llamado sus "ángeles de la
basura".
Las crudas dimensiones del problema que enfrentan Nápoles y la región
circundante requiere de esta ayuda celestial. Montañas de basura se acumulan en
las calles de la región de Campania desde enero, cuando los recolectores de
basura dejaron de recogerla debido a que los vertederos estaban llenos. Los
esfuerzos por reabrirlos quedaron bloqueados por protestas a veces violentas de
los habitantes locales.
Hasta ahora, todos los esfuerzos por solucionar el problema han resultado
infructuosos. Pero Berlusconi, que reemplazó como Primer Ministro a Romano Prodi
en abril, ofreció arreglar los problemas napolitanos con la basura una prioridad
para sus primeros meses en el cargo. Ha obligado a abrir los vertederos y ha
usado al ejército para disolver las protestas.
Campania también está enviando 700 toneladas de basura al día a la ciudad
alemana de Hamburgo para ser incineradas, una solución temporal hasta que se
puedan construir más incineradores cerca de Nápoles.
Dudas y críticas
Aún así, funcionarios estiman que 18.000 toneladas de desechos siguen en las
calles de la región de Campania. Esas son, sin embargo, 2.000 toneladas menos
que hace una semana y, según la agencia italiana de noticias Ansa, a principios
de mes Berlusconi prometió: "Nos encaminamos a la solución final del problema".
También acusó a la empresa napolitana de recolección de basura Asia, de no
trabajar lo suficiente para arreglar el problema. Señalando que él y su
subsecretario para la Emergencia de la Basura, Guido Bertolaso, trabajan los
fines de semana, acusó al personal de Asia de "irse a la playa los domingos".
Pero es en todo caso el despliegue de sicólogos (especialmente porque vienen
de tan lejos) lo que más perplejos ha provocado en Italia. Los sureños han sido
por largo tiempo susceptibles ante los italianos del norte que les dan clases
sobre estilo de vida y eficiencia.
La prensa italiana ha estado llena esta semana de quejas respecto de por qué
no hay sicólogos del sur disponibles para servir en Italia. "Los sicólogos de
Campania pueden hacer lo mismo", se quejó el jefe de una asociación local de
sicólogos.
Luigi Ranzato replica que "no estamos aquí para enseñar a la gente a hacer
algo", dice cuidadosamente. "Trataremos de emplear métodos pedagógicos para
imbuir entre los niños una manera más higiénica de hacer las cosas".
Su grupo está diseñado para ayudar a las personas que han vivido desastres
naturales o producidos por el hombre. Sus sicólogos han ayudado a sobrevivientes
de accidentes aéreos y de terremotos, y fueron también desplegados durante el
tsunami del océano Índico en diciembre de 2004. Kosovo y Ruanda se beneficiaron
también de la ayuda de Psicologi per i Popoli.
Pero ¿es realmente Nápoles un área de desastre? "Primero hay que pensar en
qué sucede con toda esa basura en un entorno urbano y en el peligro higiénico
cuando la temperatura trepa hasta los 40 grados", dijo Ranzato. "Segundo,
también puede ser una catástrofe comunitaria. La comunidad no sabe cómo
reaccionar ante este tipo de situación", precisa.
Ahogados en basura
El Primer Ministro ha dejado claro que la clasificación de los desechos debe
estar arriba en la lista de antídotos para los problemas de basura de la región.
Nápoles ha estado ahogada en los residuos una y otra vez en las últimas décadas,
debido en parte a la mala gestión, la corrupción y la intervención de la mafia
en la recolección de basura, pero también debido a la negativa de los
napolitanos a clasificar sus desechos.
A fines de mayo, el Gobierno de Berlusconi llegó incluso a amenazar con hacer
que el ejército se haga cargo de las instalaciones de clasificación de basura.
"Lo que está en juego son las normas básicas para evitar deslizarnos de la
democracia a la anarquía", dijo Berlusconi.
Pero detener esa caída en el caos podría tener que esperar un poco más. Los
"ángeles de la basura" de Berlusconi todavía no han llegado, y Ranzato dice que
sus sicólogos no han empezado tampoco a trabajar en Nápoles.
"Se supone que empezaría a fines de junio", dijo, aclarando irónico: "Pero,
como usted sabe, el concepto del tiempo en Italia tiene su propia lógica ".