El gobierno ruso perfila hoy
una estrategia de control por parte del Estado sobre las inversiones extrajeras
y de la adjudicación de acciones a inversionistas foráneos en compañías que
pertenecen a esferas estratégicas
Por
Odalys Buscarón Ochoa
Prensa Latina
Como un paso en esa dirección el Ejecutivo facultó al Servicio Federal
Antimonopolio (SFA, por su sigla en ruso) a dar el visto bueno a cualquier
transacción de adquisición de activos en compañías rusas, incluidas en el sector
de alta sensibilidad económica.
El primer ministro Vladimir Putin trasladó tales prerrogativas al organismo
fiscalizador e institucionalizó la comisión pertinente, encabezada por él,
además de nombrar como segundo timonel al vicepresidente primero Igor Shuvalov.
Según la disposición reciente, el director del SFA, Igor Artiemev, se
desempeñará como secretario ejecutivo de la entidad concebida para el control de
las inversiones extranjeras en Rusia, un nuevo eslabón de la estructura
gubernamental.
Promovida y firmada por el entonces presidente Putin, la ley “sobre el
ordenamiento de las inversiones extranjeras en sociedades económicas de
significación estratégica” entró en vigor en mayo último.
En la lista de esferas limitadas –en primer lugar de empresas vinculadas con la
defensa y seguridad nacional- fueron incluidas 42 tipos de actividades como la
nuclear, producción y venta de armamentos; pesca, cosmos y estudios geológicos
del suelo.
Algunas compañías de radio y televisión, así como los medios de comunicación
impresos con un tiraje mínimo de un millón de ejemplares y poligráficos figuran
dentro del sector estratégico de la economía rusa.
Se suman asimismo las actividades de prospección y extracción de minerales e
hidrocarburos en suelos de alcance y valor federal.
Hace unos meses Putin declaró que continuará el apoyo a la presencia de capital
foráneo en el país, pero consideró medular controlar el procedimiento por parte
del Estado.
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