Estados Unidos y República
Checa firmaron el martes un tratado que permite a Washington instalar parte de
un escudo anti misiles en el estado de Europa central, provocando que Rusia diga
que de ser desplegado respondería con "métodos técnicos y militares".
Los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países celebraron con champaña
tras firmar el acuerdo que permitirá construir una estación de radar en el
suroeste de Praga, como parte de un sistema que Washington dice serviría para
derribar misiles disparados por países como Irán.
Pero Rusia, en un comunicado que recordó los tiempos de la Guerra Fría, advirtió
a Estados Unidos sobre desplegar un escudo de defensa contra misiles cerca de
sus fronteras.
"Si el despliegue real de un escudo estratégico de defensa de misiles
estadounidense comienza cerca de nuestras fronteras, nos veremos forzados a
reaccionar no con métodos diplomáticos, sino con métodos técnicos y militares",
dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso en un comunicado publicado en
su sitio web www.mid.ru.
En respuesta, el Pentágono acusó a Moscú de tratar de poner nerviosos a
los aliados europeos de Washington con su agresivo lenguaje.
El acuerdo también se vio opacado por el fracaso de Estados Unidos de sellar
un pacto con Polonia, donde Washington quiere poner 10 interceptores de
misiles que serían guiados por el sitio checo.
Washington dice que el escudo le permitiría defenderse junto a sus aliados de
ataques con misiles de los llamados "estados rebeldes".
Sin embargo, el acuerdo también tiene críticos en Estados Unidos, que sostienen
que el sistema no ha demostrado su capacidad bajo condiciones reales de
operación, y debido a que cuenta con una fuerte oposición en la República Checa,
donde requiere de una aprobación parlamentaria.
Muchos checos están recelosos de cualquier presencia militar extranjera tras la
invasión soviética en 1968 y las dos décadas de ocupación posterior. Un sondeo
de opinión mostró el mes pasado que el 68 por ciento de los encuestados estaba
en contra del escudo, mientras que el 24 por ciento lo apoyaba.
"Creemos que esto podría iniciar otra carrera armamentista", dijo
Frantisek Smrcka, un manifestantes en la capital checa contra el escudo.
El analista militar ruso Pavel Felgenhauer dijo que Moscú estaba usando la
retórica de la Guerra Fría para desalentar al parlamento checo de ratificar el
acuerdo por el escudo.
"Es por eso que es tan inespecífico pero suena amenazante", señaló. "Es presión
psicológica, la misma clase que usaba la Unión Soviética en la década de 1980
cuando EEUU desplegó misiles en Europa, en un intento para impulsar protestas
anti misiles, anti EEUU", agregó.
Praga dijo que estaba sorprendido por la reacción en Moscú.
"Esta no es una manera apropiada de reaccionar. Hubiéramos esperado un modo
diferente, dadas las negociaciones que nosotros e incluso nuestros socios están
llevando adelante con Rusia", dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones
Exteriores checo Zuzana Opletalova.
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