Las iniciativas que Washington ha presentado para paliar el rechazo de Moscú
al despliegue del escudo antimisil estadounidense en Europa son amorfas, piensa
el teniente general Evgueni Buyinski, jefe de la Dirección de Tratados
Internacionales en el Ministerio ruso de Defensa.
"Tal y como están formuladas, EEUU podrá abandonarlas a título unilateral en
cualquier momento. Además, dichas propuestas van acompañadas de una serie de
condiciones obviamente inaceptables para Rusia", declaró Buyinski en una
entrevista a Rossiyskaya Gazeta.
EEUU sostiene que Rusia rechaza su plan de defensa antimisil porque está mal
informada al respecto y, para enmendar la situación, propone intercambiar datos
militares, recordó el general. "Ello significa que también deberíamos desvelar
nuestros planes en materia de defensa antimisil, como si fuese Rusia la que da
pasos que amenazan a EEUU, y no viceversa", agregó.
El documento presentado por EEUU, al decir de Buyinski, no especifica qué
clase de medidas Rusia tendría derecho a tomar en caso de que Washington
decidiese crear en Europa otra zona de defensa antimisil, o incrementara el
número de antimisiles, o multiplicara las etapas de interceptación.
Washington recomienda a Moscú debatir con Polonia y República Checa las
condiciones para el acceso de inspectores rusos a las futuras bases antimisiles
y, de forma complementaria, reivindica para Varsovia y Praga la oportunidad de
inspeccionar instalaciones similares en Rusia. Esta añadidura, según Buyinski,
quita sentido a una iniciativa que de por sí es razonable.
En principio, EEUU acepta almacenar los antimisiles que planea instalar en
Polonia, en vez de colocarlos en silos, o bien, contemplar algún seguro que
prevenga el lanzamiento instantáneo. Aparentemente, ello limita sus
posibilidades de interceptar misiles rusos de largo alcance pero, en realidad,
no es así: se requieren como máximo 24 horas para bajar antimisiles al silo y
ponerlos en estado de alerta. Además, Washington pretende dejar esta cláusula
sin efecto en cuanto la amenaza de misiles, según sus estimaciones, pase de
hipotética a real, o sea, en cualquier momento.
Moscú no rechaza el diálogo y propone atajar la amenaza de misiles creando un
sistema de reacción en que Rusia, EEUU y Europa actúen como tres partes iguales.
También mantiene la propuesta de usar los radares de Gabala, en Azerbaiyán, y
Armavir, en el sur de Rusia, para monitorear lanzamientos de misiles en la zona
del Medio Oriente.
"La mejor medida de confianza sería que EEUU desistiera de emplazar sistemas
antimisiles en Europa o, como alternativa, suspendiera la puesta en práctica de
este plan hasta que todas las naciones implicadas llegasen a un consenso. Se
sentaría así un buen ejemplo para resolver el problema de antimisiles en otras
regiones del planeta", concluyó Buyinski.