El primer ministro polaco,
Donald Tusk, anunció el viernes 4 que Polonia no aceptará albergar elementos del
escudo antimisiles de EEUU mientras no se le compense adecuadamente, lo que
convierte a Lituania en alternativa para este plan.
"La oferta de Estados Unidos ha sido hasta ahora insuficiente, porque no
garantiza nuestra seguridad si nos convertimos en sede de su sistema balístico",
explicó Tusk en rueda de prensa, en la que lamentó la falta de acuerdo, tras un
año de negociaciones, aunque se mostró abierto a recibir nuevas propuestas.
"Queremos seguir conversando con EEUU y esperamos una respuesta a estas
exigencias sobre seguridad", añadió el dirigente polaco, que considera que las
negociaciones con Washington aún no han llegado a su fin.
Tras las declaraciones de Tusk, todo apunta a que cada vez es menos probable
que Polonia sea la sede del escudo antimisiles norteamericano, después de
unas negociaciones en las que Washington no ha conseguido satisfacer las
demandas de seguridad de Varsovia, que se traducen en importantes compensaciones
militares a cambio de su aceptación.
"Nuestro objetivo en la negociación siempre ha sido la seguridad de nuestro
país. Ésta es la prioridad ya que convertirnos en sede del sistema balístico
entraña también un peligro, por eso es necesario aumentar nuestra
seguridad", dijo Tusk.
Durante toda la mañana del viernes, el jefe del ejecutivo polaco y sus
principales ministros permanecieron reunidos y en contacto con el presidente del
país, Lech Kaczynski, para analizar la situación y valorar la última oferta.
El jueves por la noche, Tusk mantuvo una conversación de cuarenta minutos con el
vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, quien intentó convencer al
mandatario polaco de la conveniencia de que Polonia se convierta en una de las
sedes de este escudo antimisiles, una idea que sin embargo rechazan la
inmensa mayoría de los ciudadanos polacos.
Las exigencias de Varsovia resultan ser demasiado altas para EEUU, que no están
dispuestos a sufragar la modernización de las fuerzas armadas polacas a cambio
de desplegar su sistema de defensa, tal y como exige Polonia, que especialmente
demanda nuevos aviones y baterías de misiles tipo 'Patriot'.
Los planes de EEUU pasan por instalar diez bases balísticas de interceptación
en Polonia y un sistema de radar en la República Checa, con el objetivo de
evitar posibles ataques que puedan partir de alguno de los países del llamado
'Eje del mal', una de las prioridades de la Administración Bush antes del
inminente final de su segundo mandato.
Praga ya ha dado su visto bueno y, tras la falta de acuerdo entre polacos y
norteamericanos, Lituania cobra cada vez más fuerza como alternativa para este
proyecto, que cuenta con la férrea oposición de Rusia, que lo considera
como una vuelta a los tiempos de la guerra fría.
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