La mañana del 1 de julio la gran Europa
amaneció con rostro francés porque a partir de ese día y durante medio año
Francia tendrá la presidencia de la Unión Europea (UE). Para destacar ante el
mundo el acontecimiento, los franceses iluminaron su célebre Torre Eiffel con
luces azules y estrellas doradas, los colores de la bandera de la UE.
Por Andrei Fediashin - RIA Novosti
La víspera, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy compareció ante la
televisión nacional y celebró un banquete al que acudieron la mayoría de los
Altos Comisarios de la UE, que integran la estructura ejecutiva de la Comisión
Europea.
En el discurso inaugural el presidente de la Quinta República envió a Europa
un mensaje directo. Como presidente de la UE, Sarkozy dijo que saneará a la UE
de todos sus males y restablecerá en Europa el liderazgo de Francia perdido
durante los años de la presidencia del ex presidente Jacques Chirac.
Ahora, los 27 países miembros de la UE deben prepararse a seis meses de
sorpresas teniendo en cuenta el enconado entusiasmo del presidente galo.
Por una parte, los líderes de la UE están complacidos de que Europa durante
quede bajo la custodia de un europeísta convencido como Sarkozy durante seis
meses. Pero por otro lado, les preocupa un poco los planes bonapartistas que
pueda emprender Super Sarko, para que Francia recupere el prestigio de antes.
Para Rusia, la presidencia de Sarkozy en la UE le cae como anillo al dedo. El
presidente francés es partidario de firmar lo antes posible el acuerdo de
cooperación UE-Rusia, y además, es uno de los promotores más activos para el
ingreso de Rusia en la Organización Mundial de Comercio.
Entre los indicios que demuestran que Sarkozy habla en serio y que actuará
con decisión resaltan los 200 millones de euros del presupuesto que asignó para
ejercer la presidencia de la UE. Semejante cantidad de dinero para cubrir gastos
técnicos y protocolarios relacionados con UE hasta el momento no había destinado
ninguno de sus antecesores.
Probablemente, porque al ejercer la presidencia de la UE los países no
asumen gastos elevados. Desde el punto de vista de la euro-burocracia medio año
es un plazo insignificante y han sido contados los países que durante su
presidencia lograron resultados importantes para la UE.
Pero la presidencia de la UE es más que una formalidad, y al ejercer la
presidencia cada país puede promover procesos importantes y en este caso,
Sarkozy tiene posibilidades de lograr aportes importantes.
A consecuencia de diversos problemas, actualmente la UE pasa por uno de sus
peores momentos, y si Sarkozy logra solucionar al menos uno de ellos, será uno
de sus mejores triunfos como político.
Sarkozy prometió trabajar en cuatro direcciones. En un nuevo pacto de
inmigración (reforzamiento del control y expulsión de los ilegales), la
implantación de normas únicas para la defensa del clima, la puesta en marcha de
una estrategia única agrícola y alimentaria y la creación de un sistema de
defensa europeo (Fuerzas Armadas de la UE).
Pero el referendo celebrado en Irlanda el pasado 13 de junio en el que los
celtas dijeron "no" al Tratado de Lisboa sobre la reforma de la UE, las
prioridades de Sarkozy en la presidencia de la UE cambiaron radicalmente.
Ahora, Sarkozy debe intentar salvar la aprobación del Tratado de Lisboa que
en resumen, determina la constitución de los europeos. De acuerdo a los planes
previstos, el Tratado paulatinamente debe entrar en vigor en 2009 y regirá
totalmente la vida de Europa para 2014.
En calidad de presidente de la UE, Sarkozy visitará Dublín el 11 de julio
para convencer al primer ministro de Irlanda sobre la necesidad de convocar otro
referendo sobre el Tratado antes del verano boreal el año próximo. Sarkozy y la
cancillera de Alemania Ángela Merkel, son los presidentes europeos que más
apoyan el Tratado de Lisboa.
Pero las cosas se han complicado, el Tratado sufrió otro golpe desde donde
menos se podía esperar. El presidente de Alemania, Horst Kohler, se abstuvo a
promulgar el Tratado ya aprobado por el parlamento alemán (Bundestag). Según
Kohler, hay que esperar el veredicto del Tribunal Constitucional sobre la
legalidad de aprobar ese tipo de acuerdo sin la convocatoria de un plebiscito
nacional.
Algo similar hizo el presidente de Polonia, Lech Kaczynski que rehusó a
promulgar la ratificación del Tratado ya aprobado por el legislativo polaco.
A pesar de ambos presidentes desempeñan funciones formales en sus respectivos
países, la regulación de estos asuntos puede durar varios meses lo que frenará
el proceso general de ratificación del documento.
Hasta la fecha, de los veintisiete países miembros de la UE, únicamente
diecinueve han ratificado el Tratado de Lisboa y de estos, once han concluido
los trámites para su entrada en vigor.
El proceso todavía es incierto si se tiene en cuenta los recelos al documento
expuestos por la República Checa, que a partir del 1 de enero de 2009
reemplazará a Francia en la presidencia de la UE.
Sarkozy está muy decidido y prometió que Francia se opondrá a cualquier
ampliación de la UE hasta que todos los 27 países miembros ratifiquen el Tratado
de Lisboa.
Simultáneamente a la lucha por la aprobación de la constitución, Sarkozy se
propone que la UE "vuelva la cara hacia los europeos", fortalecer el consenso y
la unidad, ajustar la política financiera, apretar las tuercas tanto a la
Comisión Europea como al Banco Central y detener el alza de precios de los
alimentos y la gasolina.
Muchas metas para una sola presidencia que puede ser complicada porque a
consecuencia de sus encendidas declaraciones, Sarkozy ya se las ingenió para
enemistarse con Bruselas.
Por ejemplo, con el Comisario Europeo de Comercio, el británico Peter
Mandelson que indignado por ciertas declaraciones de Sarkozy rehusó asistir al
banquete ofrecido por el presidente francés con motivo del comienzo de la
presidencia gala en la UE.
Sarkozy por poco responsabilizó a Mandelson del fracaso del referendo
irlandés al sugerir que el comisario comercial ha sostenido una política agraria
equivocada.
Además el presidente francés criticó a Banco Central Europeo de no fomentar
los contactos con los operadores principales del sector financiero europeo.
Por lo visto, la cancillera alemana Ángela Merkel, que hace un año presidió
la UE está dispuesta a ayudar a Sarkozy.
Según el diario francés Le Telegramme, Merkel le dijo a Sarkozy lo
siguiente: "Nicolás, en Paris puedes se el rey Sol, pero Europa como Alemania es
una coalición equitativa de intereses y tendrá que tener mucha paciencia y
habilidad".
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