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Jean-Claude Trichet, presidente del Banco
Central Europeo. |
Las expectativas de nuevas alzas de tasas por parte del Banco
Central Europeo (BCE) se disiparon el jueves, luego que la entidad elevara su
tasa de referencia y su presidente indicara que las autoridades monetarias no se
sienten inclinadas a embarcarse en una campaña de ajuste monetario en los meses
venideros.
Por Joellen Perry -
The Wall Street Journal
El BCE subió el jueves su tasa de referencia en un cuarto de
punto porcentual, a 4,25%. En una conferencia posterior a la decisión, el
presidente de la entidad Jean-Claude Trichet mantuvo todas las opciones sobre la
mesa, pero puso punto final a la especulación de que vendría una ola de alzas.
"A partir de ahora, no tengo un sesgo", dijo.
La decisión del ECB de subir su tasa de referencia, el primer
aumento en más de un año, era aguardada. Muchos analistas, sin embargo,
esperaban una postura más agresiva de parte de Trichet. Sus comentarios sugieren
que las autoridades monetarias creen que el nivel actual de las tasas es
suficiente para contener las presiones sobre los precios y que los próximos
datos sobre crecimiento e inflación determinarán su siguiente decisión con
respecto a las tasas.
Los mercados, que antes de la conferencia de prensa esperaban
un aumento de un cuarto de punto porcentual para octubre, aplazaron su
expectativa de un segundo incremento hasta enero. El euro cayó al unísono con la
noticia a US$1,5701, su menor nivel de la última semana. Las tasas de interés
altas pueden aumentar el atractivo de la moneda como inversión.
El auge en los precios del petróleo y los alimentos han
sacudido a los bancos centrales del mundo. En las últimas semanas, la Reserva
Federal de Estados Unidos ha intensificado su retórica antiinflacionaria. Sin
embargo, debido a la fragilidad de la economía estadounidense, no se cree que la
Fed vaya a subir su tasa de referencia hasta finales de año desde el actual 2%,
a menos que el panorama inflacionario se deteriore en forma considerable.
La inflación en la zona euro alcanzó 4% en lo que va del año,
un nivel que Trichet catalogó de "preocupante". Es probable que los precios del
petróleo y los alimentos impulsen la tasa, que ya es la más alta desde que se
empezara a guardar registro en enero de 1997. Las expectativas de inflación de
los consumidores están en su nivel más alto desde diciembre de 2001 y muchos
indicadores de las expectativas inflacionarias del mercado también se han
incrementado rápidamente.
Aunque es poco probable que un sólo aumento en las tasas de
interés frene las crecientes presiones inflacionarias, podría fortalecer la
reputación antiinflacionaria del BCE y reducir las expectativas de inflación a
largo plazo en la zona euro. "El hecho de que estén dispuestos a sacrificar el
crecimiento en la zona euro a cambio de lograr sus metas de inflación muestra
que están hablando en serio", dice David Page, economista de Investec Securities
en Londres, quien cree que una desaceleración marcada obligaría al BCE a
recortar su tasa de referencia a 3,75% a mediados del próximo año.
Aunque Trichet reiteró su fe en que el bloque posee fundamentos
económicos "sólidos", también sugirió que tanto el crecimiento del segundo como
del tercer trimestre no serán "halagadores", reflejando el giro pesimista que
los datos han tomado. La actividad del sector de servicios, que representa cerca
de tres cuartas partes de la economía del bloque, se redujo más de lo esperado
en junio, según el Índice de Gerentes de Compra divulgado el jueves por la firma
de investigación Markit Economics. Algunos analistas dicen que las cifras
muestran que Francia, España e Italia están cerca de entrar en una recesión.