|
 |
|
Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, en su intervención en el
Congreso Mundial del Petróleo. |
El décimo noveno Congreso
Mundial del Petróleo finalizó el jueves en la capital española,
escuchando los planteos a favor de los pobres de todo el mundo y con
acuerdos, con sutiles diferencias, entre los grandes del sector.
Por Tito Drago -
IPS
La industria mundial de crudo y derivados es el
sector que más riqueza distribuye entre los accionistas de sus
empresas, pero sin que esa actividad tenga impactos positivos de
fuste sobre la vida de millones y millones de personas que, "en
rigor de verdad son los verdaderos dueños de esos recursos
naturales", dijo a IPS Isabel Tamarit, responsable del sector
privado en la organización no gubernamental Interpón Oxfam.
Las soluciones, añadió, están a la vista "pero hay que tener
voluntad política de los gobiernos y de los empresarios para
implementarlas". La solución, concluyó, se lograría con políticas y
contratos de explotación más justos y "una clara transparencia en la
gestión de los hidrocarburos en sus diferentes etapas, tanto por los
gobiernos como por las empresas".
Sobre el mismo tema, Oxfam presentó un documento, según el cual con
los beneficios obtenidos en un solo lote petrolero en Bolivia, de
aproximadamente 65 millones de dólares al año, se podría financiar
la atención de la salud de más de un 1,1 millones de personas y la
educación de más de 860.000. Peor eso no se hace.
En el Congreso, inaugurado el martes, el optimismo desbordó los
vasos, tanto acerca del mantenimiento de los altos precios como de
la dependencia del petróleo de las economías de los países.
Linda Cook, directora ejecutiva de una de las más grandes empresas,
Shell, y Abdullah Salatt, consejero del ministro de Energía e
Industria de Qatar, uno de los mayores productores, afirmaron en la
reunión plenaria que la creciente demanda del gas natural le dará
mayor protagonismo a corto plazo.
Eso se debe, afirmó Cook, al aumento de la población mundial y al
crecimiento económico global.
Mohammad Meziane, presidente de la empresa estatal argelina
Sonatrach, fue más allá al explicar que la planificación energética
de Europa indica que 80 por ciento de la misma se basará en los
combustibles fósiles y que gran parte de éstos serán de gas natural.
Salatt fue concluyente al considerar que "todos los elementos
fundamentales para que se produzca una globalización del gas natural
se están dando a un ritmo muy rápido".
El presidente de la Nacional Offshore Oil Corporation, Cheng Fu,
puso de relieve que el gran aumento de la demanda en el sector se
debe mayoritariamente al desarrollo de países del Sur, "que están en
un proceso de industrialización y ello implica un mayor consumo de
energía y recursos".
Ello lleva a que se impulse una mayor producción, lo cual implica el
desarrollo de nuevas tecnologías "para aumentar nuestro suministro,
aunque nos sea más fácil buscar zonas donde la extracción es más
accesible técnica y económicamente", afirmó Christophe De Margeri,
presidente de la multinacional petrolífera Total, considerada la
cuarta a nivel mundial.
En cuanto a las demandas de las organizaciones no gubernamentales,
varios representantes de empresas petroleras plantearon la necesidad
y su compromiso de aumentar acciones para la protección del
ambiente.
"Podemos y queremos trabajar con las organizaciones no
gubernamentales", pues gracias a la participación de algunas de
ellas, sus compañías han identificado y solucionado problemas
originados por la industria del petróleo, indicó Brian Doll,
ejecutivo de la firma estadounidense Global Environment & Health
Advisor ExxonMobil.
Un ejemplo positivo, añadió, es una programa de cooperación
realizado por su empresa junto con grupos defensores del ambiente,
al desarrollar el programa Libre de Plomo (Lead Free), que desde
comienzos de este siglo lograron que más de 200 millones de personas
en el mundo puedan respirar mejor gracias a la puesta en vigor de
leyes que prohíben el uso de gasolina con plomo.
Beatriz Espinosa, responsable de Salud, Seguridad y Medio Ambiente
de Petrobrás, puso de manifiesto que esa empresa brasileña recibe
premios desde 1998 por los métodos que desarrolló para que se
defiendan la salud, la seguridad y el ambiente, convirtiendo esos
temas en "un asunto crucial para las 68.000 personas que forman la
compañía".
Pero, desde la fundación noruega DNV, su representante, Elizabeth
Harstad, destacó que se siguen produciendo grandes accidentes en la
industria de petróleo, con explosiones y derrames masivos de crudo.
Aunque la industria, entre otras cosas aplicando programas
desarrollados por DNV, ha hecho correcciones, Harstad subrayó que
"todavía hace falta que haya capacitación y liderazgo de quienes
lideran las grandes multinacionales del petróleo para evitar
derrames de crudo, escape de gases tóxicos y explosiones de tanques
de almacenamiento".
El presidente del Consejo Mundial del Petróleo, Randall Gossen,
considera que existe una relación estrecha entre las decisiones de
las empresas, el cumplimiento de la ley y su responsabilidad hacia
el ambiente, con las comunidades. Para tener éxito, explicó, "la
tecnología no es el único instrumento, pues se requiere además la
licencia social para operar".
Todo ello lo escuchan las organizaciones no gubernamentales, pero
mantienen sus críticas.
Entre las de Intermon se destacan los cuestionamientos que hacen a
los contratos demasiado largos, que logran las empresas en los países del Sur, a
la renuncia de los estados que las otorgan a subir los impuestos cuando aumenten
los beneficios empresariales por el alza del precio del petróleo, exoneración de
responsabilidad sociales o ambientales (salvo excepciones) y la venta a precios
internacionales dentro de los países del Sur empobrecido.