Lituania equiparó los atributos
representativos comunistas a los de los nazis y los prohibió. La Dieta aprobó
las respectivas enmiendas que se prevé introducir en la Ley de la Libertad
de Reunión.
Por Elena Shesterninán - RIA Novosti
Pero la prohibición se extiende no sólo a las banderas y los himnos de la
URSS y la Alemania nazi, a la estrella roja de cinco puntas y la cruz gamada,
sino también a las imágenes de Mijaíl Gorbachov y Borís Yeltsin y hasta a la del
actual primer ministro lituano Gediminas Kirkilas.
Los diputados, al elaborar dicha ley, por lo visto olvidaron entrar en
detalles. Las tesis del documento en su variante definitiva parecen ser bastante
raras. Desde hoy "en las reuniones que se celebran en Lituania se prohíbe usar
los atributos representativos nazis y comunistas, los que pueden percibirse como
propaganda de los regímenes nazi y comunista", informó la oficina de prensa de
la Dieta. Por ejemplo, en las reuniones públicas no pueden estar presentes las
banderas, los escudos, las insignias y los uniformes de Alemania nazi, la URSS y
la Lituania Soviética. Ello puede tener su explicación. Pero, a la par con la
cruz gamada, en la "lista negra" fueron incluidos el hoz y el martillo (o sea
que "El Obrero y la Campesina", el famoso monumento de Vera Mújina, también está
declarada persona non grata) y la estrella roja (desde ahora los veteranos de
guerra residentes en Lituania no podrán salir a la calle ostentando sus
condecoraciones).
Luego viene lo más interesante. Se prohibió interpretar los himnos del Tercer
Reich y la Unión Soviética y exponer retratos de los dirigentes del partido
nacional-socialista alemán y el comunista de la URSS, o sea no sólo los retratos
de Gorbachov y Yéltsin, sino también los de Gediminas Kirkilas (quien en su
tiempo era alto funcionario del comité central del partido comunista de
Lituania) y el primer ministro del país Algirdas Brazauskas (ex secretario del
comité central de ese partido), y junto con ellos, los de muchos líderes de
antaño y actuales de Letonia y Estonia, tales como el ex presidente estonio
Arnold Rüütel y el primer ministro letón Andrus Ansipa. La enumeración sería
larga, porque entre los actuales dirigentes de los países bálticos hay muchos ex
comunistas.
Lo de cómo los lituanos van a ver a sus líderes y su glorioso pasado
comunista es asunto de ellos. ¿Y qué hacer con los países, en cuyas banderas
nacionales figura la estrella de cinco puntas, tales como Bielorrusia (cuya
bandera es réplica de aquella que el país tuvo siendo república socialista
soviética), China, Vietnam, Corea, EE.UU. (que tiene 50 estrellas de cinco
puntas en la bandera) y Austria (en la suya figura un águila sujetando hoz y
martillo en sus garras) y, por último, Angola, con sus símbolos muy a estilo
soviético?
Se tendrá que suspender las competiciones en que participan los deportistas
de Rusia. Pues la música del actual himno del país es la misma que en la época
de la Unión Soviética.
El documento les salió mal acabado a los legisladores lituanos. ¿Por qué en
la "lista negra" no fueron incluidos otros "fantasmas del pasado socialista",
por ejemplo, tales como Marx y Engels, Fidel Castro y Che Guevara?
Los lituanos no son los únicos que de tal modo intentan restablecer la
"justicia histórica". Los primeros en hacerlo fueron los húngaros: ya en 1989
ellos promulgaron una ley, en virtud de la cual se podía ir a parar en la cárcel
por utilizar atributos representativos del comunismo. Hace poco relativamente,
en 2005, el tribunal de Budapest condenó a 12 meses de prisión al comunista
húngaro Attila Vazhn, por haber llevado estrella roja durante una manifestación.
En Letonia, una ley análoga está en vigor a partir de 1991, pero de hecho no se
cumple. Por lo menos, los policías letones no persiguen a los veteranos que se
reúnen en la parte histórica de Riga el 9 de Mayo.
En Estonia multan por exponer los atributos comunistas. Hace un par de años
hasta querían arrojar a la cárcel por tres años por ello, pero el Gobierno, al
analizar el respectivo proyecto de ley, no quiso dar un paso tan radical. Al
propio tiempo, el Gabinete de Andrus Ansipa tomó la decisión de quitar de la
parte céntrica de Tallin un "símbolo de la ocupación": el monumento al Soldado
Libertador. Todo el mundo recuerda en qué redundó aquello. También en Ucrania
pretendían eliminar los atributos soviéticos, la iniciativa partía de la "dama
de hierro", Yulia Timoshenko.
Los legisladores lituanos querían introducir en la "ley anticomunista"
también el punto de multas, pero renunciaron a esa idea tras sostener acalorados
debates. O sea que el ex comunista Kirkilas no tendrá que asumir gastos para
justificar la presencia de sus retratos en los despachos de funcionarios
lituanos.
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