Los cancilleres de la Unión Europea acordaron el lunes en
Luxemburgo dar tiempo a Irlanda para buscar una solución al "no" de sus
ciudadanos al Tratado de Lisboa, cuyo proceso de ratificación debería continuar
en los ocho países que aún no han cumplido con ese trámite.
"Nadie cree que de algún modo puede haber una solución rápida", resumió el
canciller británico, David Miliband, al margen de una reunión con sus homólogos
de la UE en la que se trató por primera vez la crisis abierta por el rechazo
irlandés al tratado europeo destinado a reemplazar a la fracasada Constitución.
"Primero debemos dar tiempo a los irlandeses para que entiendan las razones
detrás de este 'no' y puedan venir con algunas explicaciones", agregó en la
misma sintonía el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner.
Presente en la reunión en Luxemburgo, el canciller irlandés Micheal Martin
estimó que era "demasiado pronto" para proponer soluciones al "no" de sus
conciudadanos, de los cuales el 53,6% votó contra el Tratado de Lisboa,
destinado a facilitar el funcionamiento de la UE.
"Nuestra opinión es que es demasiado pronto para comenzar a proponer
soluciones. La primera cosa es iniciar un análisis profundo para comprender las
razones detrás de este voto y ver cómo eso podría hacer evolucionar nuestra
relación con la Unión Europea", agregó.
Si bien los jefes de Estado y de gobierno de la UE invitaron al primer
ministro irlandés Brian Cowen a explicar el voto de sus conciudadanos y
presentar posibles soluciones en la cumbre europea del jueves y viernes en
Bruselas, hay un creciente consenso para no "exagerar la presión" sobre Dublín,
como explicó el canciller español Miguel Angel Moratinos.
"El Tratado de Lisboa no está muerto, está muy vivo, con el apoyo
generalizado de todos los países miembros, incluso un deseo por parte irlandesa
de buscar una solución a tiempo", dijo Moratinos, al reafirmar la posición
mayoritaria dentro de la UE.
En efecto, los 27 insistieron en su voluntad de continuar con el proceso de
ratificación en los ocho países que aún no aprobaron el tratado, señaló
Moratinos.
La misma voluntad demostraron la canciller alemana Angela Merkel y el primer
ministro polaco Donald Tusk. "Necesitamos el Tratado de Lisboa para que la Unión
Europea pueda trabajar y pueda ampliarse", dijo Merkel.
Desde Praga, adonde viajó para reunirse con dirigentes checos, húngaros,
eslovacos y polacos, el presidente francés Nicolas Sarkozy pidió evitar
presiones sobre los países con más problemas para ratificar el texto y conservar
la "calma y la sangre fría".
El Tratado de Lisboa sólo podrá entrar en vigor cuando sea ratificado por los
27 miembros de la UE.
Hasta el momento 18 países ya han cumplido con ese trámite por vía
parlamentaria. Irlanda, único Estado miembro obligado por su Constitución a
organizar un referéndum, también es el único en haberlo rechazado.
Si bien nadie ha hecho referencia a ningún plan en particular, una
posibilidad sería aislar el "no" de los irlandeses para no dejarles más opción
que volver a votar el texto en algún momento, como ya les había ocurrido con el
Tratado de Niza, que rechazaron en 2001 antes de aprobarlo con algunas
modificaciones en 2002.
Pero por el momento, la presidencia eslovena de la Unión Europea ha optado
por prudencia e incluso juzgó el lunes "arriesgado" afirmar que podrá salvarse
el tratado, con el fantasma de lo ocurrido en 2005 tras el "no" francés y
holandés que significó el final del proyecto de Constitución.
"No estamos en una hecatombe, no hay crisis europea, no hay sensación de
colapso de las instituciones y el alma europea", matizó sin embargo Moratinos,
para quien la situación es diferente a la de 2005 a partir de la posición
constructiva de Irlanda, que no pidió frenar las ratificaciones.
En la misma sintonía, su homólogo finlandés, Alexander Stubb, se mostró
optimista sobre la posibilidad de encontrar una solución, aunque recordó que la
misma debe partir de la "solidaridad" y tener en cuenta a Irlanda.