(IAR Noticias) 17-Junio-08
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Ambrosia artemisiifolia. |
El cambio climático está provocando
trastornos sanitarios en Europa, por nuevas y prolongadas
manifestaciones alérgicas, alertan las autoridades.
Por Julio Godoy - IPS
L a más importante de las "nuevas" alergias que
afectan la salud de la población europea es la causada por la ambrosía común (Ambrosia artemisiifolia), una hierba que desencadena
la llamada "fiebre del heno".
La planta, que alcanza un metro de altura, es nativa de América del
Norte, pero fue llevada a Europa hace varias décadas, según biólogos
y autoridades sanitarias de Alemania. A raíz de las temperaturas más
altas de los últimos tiempos, se propagó por este país, Francia,
Hungría e Italia, entre otros.
Su polen causa en muchas personas la fiebre del heno, que se
caracteriza por estornudos, nariz húmeda, comezón en los ojos e
incluso fuertes ataques de asma y conjuntivitis. También se han
reportado casos de infecciones cutáneas por contacto con la ambrosía.
"Como florece durante el verano y hasta octubre, está prolongando
por lo menos dos meses la temporada europea 'normal' de alergias",
dijo a IPS el meteorólogo Thomas Duemmel, de la Universidad Libre de
Berlín.
Según Duemmel, otras plantas alergénicas, como el abedul, el aliso,
el avellano y el castaño de la India florecen a comienzos de la
primavera (boreal) y hasta mediados de mayo. Al sumarse la ambrosía,
la temporada de alergias comienza a principios de marzo y puede
extenderse hasta octubre.
"Las temperaturas más elevadas han alargado el período de floración
de todas estas plantas, empeorando las afecciones alérgicas de
millones de personas", dijo Duemmel.
La proliferación de la ambrosía es preocupante "porque un solo árbol
puede producir hasta 1.000 millones (de partículas) de polen que,
con ayuda del viento, pueden propagarse cientos de kilómetros",
agregó.
"Tenemos que frenar esto, porque la planta produce uno de los
pólenes más alergénicos que se conozcan", indicó el biólogo Stefan
Nawrath, experto en ambrosía del Instituto para la Ecología, la
Evolución y la Diversidad en la Universidad de Frankfurt, unos 450
kilómetros al sur de Berlín.
"Diez granos de polen de ambrosía por metro cúbico de aire son
suficientes para causar dolores de cabeza, rinitis e incluso asma",
dijo Nawrath a IPS.
El estatal Instituto Julius Kühn para la investigación en botánica
señaló que la ambrosía es "la planta más alergénica de América del
Norte".
En una investigación, el Instituto sostiene que, "a causa de su
florecimiento tardío, es infértil en regiones más frías del mundo, y
por lo tanto no puede proliferar". Dadas las altas temperaturas
asociadas al cambio climático, "es importante investigar qué
condiciones climáticas hacen posible la fertilización de las
semillas de ambrosía", agrega.
Estas preocupaciones sanitarias son tan serias que varias agencias
de salubridad alemanas aprobaron un plan para exterminar la ambrosía.
En algunas regiones de Francia e Italia, por lo menos 12 por ciento
de la población es alérgica al polen de ambrosía.
Además, "puede ser una plaga para la agricultura, porque reduce la
productividad de los campos", explicó Nawrath a IPS.
En Alemania, la incidencia de alergias causadas por el cambio
climático aumentó marcadamente desde la posguerra.
Según informes oficiales, el porcentaje de la población del
occidente de Alemania que padece fiebre del heno u otras formas de
polinosis pasó de 20 por ciento entre los nacidos de 1942 a 1951, a
27 por ciento entre los nacidos en el período 1962-1971.
La Sociedad Alemana de Alergología e Inmunología va más allá, pues
estima que actualmente un tercio de la población del país sufre
alguna forma de alergia. En su "Libro blanco sobre alergias en
Alemania", la entidad señala que estas enfermedades "han aumentado
drásticamente en los últimos años".
"Ahora las muertes causadas por asma alergénico son más numerosas
que las causadas por accidentes de tránsito", señala la sociedad.
El aumento está necesariamente vinculado con los cambios en el
ambiente, dijo Heidrun Behrendt, directora de investigaciones sobre
alergología e inmunología en la Universidad Técnica de Munich, 500
kilómetros al sudeste de Berlín.
"La predisposición genética a las alergias no puede crecer
sustancialmente dentro de una población dada. Por lo tanto, tenemos
que buscar explicaciones para el aumento de las enfermedades
alérgicas en los cambios ambientales", declaró Behrendt en una
entrevista.
Behrendt y su equipo de investigadores hallaron que los señaladores
celulares lípido- dependientes del polen (llamados por su sigla en
alemán Palms) desencadenan la enfermedad al provocar la interacción
entre el polen alergénico y partículas químicas contaminantes del
aire, como las del transporte.
"Pudimos demostrar que los granos de polen y los contaminantes del
aire liberan Palms, y eso explica el aumento de las alergias", dijo
Behrendt.
Según el estudio, los Palms activan las células infectadas y
eliminan las células inmunitarias del organismo humano, abriendo así
paso a las alergias.
Esto explicaría por qué la gente sufre más alergias en zonas de
mucha contaminación del aire, ya sean áreas con un intenso tránsito
automotor, o cercanas a industrias químicas.
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