Fuertes choques entre tropas antidisturbios y huelguistas dejaron
varios heridos, cuatro de ellos graves. Hubo más de 60 detenidos. Por peleas
entre choferes hubo también 300 camiones destruidos y 7 incendiados.
Por
Juan Carlos Algañaraz - Clarín
La tercera jornada de huelga de camioneros provocó violentos enfrentamientos
que han dejado un saldo de varios heridos, cuatro graves, más de trescientos
vehículos atacados, siete de ellos completamente quemados. Un camionero que
dormía en su vehículo recibió quemaduras en el 25% de su cuerpo.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció que el gobierno
"actuará con la máxima firmeza". El gobierno comenzó a aplicar la mano dura y se
han detenido a más de 60 piqueteros que fueron conducidos a las comisarías para
declarar y después pueden ser sometidos a la Justicia por bloqueo de rutas, una
contravención que se pena severamente.
La Policía antidisturbios se ha empleado a fondo para desbloquear la frontera
con Francia, donde se acumulaban 3.500 camiones, y las principales vías de
acceso a las grandes ciudades así como polígonos industriales y destilerías. En
Madrid, la enérgica acción policial, que practicó 34 arrestos, regularizó por
completo el tráfico de acceso. En total, se han desplegado 25.000 guardias
civiles y policías según anunció el gobierno que están eliminando los bloqueos
en las rutas por la fuerza y arrestando a los contraventores.
En las próximas horas van a ser inhumados los restos de Julio Cervilla Soto, 47
años, dos hijos, un huelguista que falleció atropellado por un vehículo al que
quería bloquear en una carretera de Granada. La policía impidió que varias
columnas de camiones se reunieran para rendir homenaje al fallecido.
En Sevilla hubo un violento choque entre pescadores de la zona de Cádiz y
policías que produjeron 15 heridos, seis de ellos policías, uno de ellos en
estado muy grave al recibir un petardo en la cabeza. También ante el parlamento
gallego se registraron fuertes choques, hubo varios heridos y una bengala golpeó
a un policía sin herirlo.
La mayoría de las asociaciones del sector firmaron un acuerdo con el gobierno
que prevé 51 medidas para compensar los aumentos de combustible. Pero las
asociaciones que patrocinan el conflicto se negaron al convenio y anunciaron que
continuarán con las medidas de fuerza.
Las consecuencias del conflicto impactan en una economía en crisis, impulsan la
inflación y, lo más grave, han colapsado la industria automovilística y de
autopartes, que con 70.000 trabajadores es la principal exportadora de España.
Varios mercados de abastos de ciudades principales como Barcelona y Madrid han
visto muy menguadas sus existencias y anunciaron que se quedarán sin mercaderías
en los próximos cuatro o cinco días si continúan los bloqueos. Las grandes
cadenas de supermercados anunciaron que garantizan el abastecimiento de los
alimentos. Pero, el público sigue comprando mercaderías para protegerse en caso
de escasez lo que incrementa la falta de productos de primera necesidad.
Siete camiones fueron completamente quemados. Cinco de ellos, durante la noche,
en Alicante que se encontraban en el gran estacionamiento del Polígono
Industrial de San Isidro. En uno de los vehículos dormía un trabajador que en la
madrugada saltó para abandonarlo y se rompió un tobillo. Fue internado en el
Hospital General de Alicante con el 25% de su cuerpo afectado por quemaduras.
Horas antes se habían registrado choques entre la policía y los huelguistas que
dejaron como saldo varios contusos y cinco detenidos. En Cuenca, un piquetero
fue hospitalizado después de pasarle por encima de un pie un patrullero de la
Guardia Civil. Un camionero alemán atropelló a dos piqueteros que le bloqueaban
el paso en Tarragona. Los heridos fueron internados en el Hospital Joan 23 de la
localidad.
Otro herido grave se produjo en la madrugada del martes cuando un huelguista fue
arrollado por un coche que transportaba paquetes. La víctima, que intentó
bloquear a la furgoneta, fue arrastrado unos cincuenta metros y quedó tendido en
la calzada cubierto de sangre. Está grave. Otros dos camiones de gran porte
fueron quemados en el municipio de Santomera, Murcia.
En total, más de trescientos camiones han sido atacados en toda España, sesenta
de ellos sólo en Vizcaya (País Vasco), y han sufrido el destrozos de parabrisas,
clavos en los neumáticos, los cables de los frenos cortados y otras averías que
los han inmovilizado.
Graves incidentes se han producido en torno a la zona de Motril, Andalucía, un
sector estratégico para los huelguistas y el gobierno, ya que allí se encuentran
varias destilerías. La policía antidisturbios desalojó varios bloqueos y
acompañaron a convoyes de camiones cisternas como en otras partes de España para
asegurar el abastecimientos de centenares de estaciones de servicio que se han
quedado sin combustible.
En los choques hubo varios heridos, uno de los cuales debió ser hospitalizado, y
también camioneros detenidos. El Ministerio del Interior advirtió que el
gobierno va a asegurar la libertad de trabajo y la libertad de circulación.
Además, se va a aplicar con todo rigor la legislación sobre la circulación vial
que prevé la pérdida del carnet profesional al conductor que bloquee una ruta y
fuertes multas. Lo mismo sucederá con quienes bloqueen las rutas avanzando a
baja velocidad, la llamada "marcha de la tortuga".
En Madrid, la policía antidisturbios desalojó varios bloqueos en la ruta A1 y
otras. Hubo encontronazos cuerpo a cuerpo, y los guardias lograron que se
volviera a circular. "Nos vamos porque nos pueden quitarnos el carnet y ponernos
1.500 euros de multas". Los policías actuaron dirigidos por helicópteros y han
arrestado a varios huelguistas obligándolos a bajar de sus vehículos y
retirándoles las llaves de los camiones.