La Unión Europea
inició el martes el debate
anual sobre sus relaciones con Cuba con un primer intercambio de
impresiones entre estados miembros y la presentación de un borrador elaborado
por la presidencia eslovena de turno, germen de las conclusiones definitivas que
aprobarán los gobiernos el día 16.
Fuentes de la presidencia eslovena no desvelaron si en el mencionado
borrador se incorporan cambios en dos de los ejes más polémicos de la
relación entre Bruselas y Cuba: la llamada "posición común"y
las sanciones diplomáticas impuestas en 2003 y
congeladas en 2005.
Los técnicos designados por cada uno de los Veintisiete estados miembros para
participar en el Comité para América Latina (COLAT), primera instancia en la que
se ha procedido a esta revisión,debatirán esta semana el contenido
de la propuesta eslovena a través de teléfono y correo electrónico,
antes de volver a reunirse el próximo lunes.
El proceso podría desembocar a mediados de mes en una eliminación de
las sanciones diplomáticas, tal y como exige Cuba. Se cumpliría así el
deseo de España y de la mayor parte de los estados de la Unión Europea.
El secretario de Estado español para la Unión Europea, Diego López
Garrido, ha señalado en París que "es conocida la posición española de
ir rebajando las sanciones de la UE e ir solicitando a la vez de Cuba
gestos en cuanto a derechos humanos".
A su juicio, esta es "una política, impulsada por España, que está teniendo
buenos resultados en la UE".
Por su parte, fuentes de la delegación checa, una de las más
reticentes al levantamiento de sanciones, explicaron que ellos "no quieren
amenazar" con un bloqueo, pero que "la Democracia en Cuba continúa siendo una
prioridad" para el país ex comunista.
Cuba es el único país de América Latina con el que la UE no tiene
relaciones contractuales y al que llegó a imponer sanciones
diplomáticas en 2003, aunque están congeladas desde 2005.
Es la primera vez que se revisan las relaciones desde que
Fidel Castro renunciara al poder en favor de
su hermano Raúl, quien ha eliminado algunas de las restricciones que pesaban
sobre la población cubana.
La Habana ha considerado hasta ahora indispensable que Bruselas elimine
completamente las sanciones, antes de aceptar la oferta de diálogo que los
Veintisiete enviaron hace ya un año.
La "posición común" fue promovida por el Gobierno de José María Aznar
en 1996 y fijó como objetivo de la política de la UE la promoción de la
democracia y el respeto de los derechos humanos, algo que Fidel consideró una
injerencia intolerable dictada por Estados Unidos.
Esta posición de 1996, rechazada por La Habana, no fue mencionada en las
conclusiones de la UE sobre las relaciones con la isla del año pasado.
Las sanciones de 2003 fueron la reacción europea al
encarcelamiento de 75 disidentes cubanos y la
ejecución de tres secuestradores de una lancha. Esas sanciones obligaban a
los gobiernos europeos a restringir sus visitas oficiales a la isla o a invitar
a disidentes a las recepciones en sus embajadas en La Habana.
En 2005, con el retorno de los socialistas al gobierno en España, y tras los
nulos avances cosechados por la anterior política de aislamiento,
la UE acordó suspender la aplicación de las sanciones contra Cuba, pero no
las abolió.
Ofreció a cambio un diálogo a dos bandas, es decir, con los disidentes pero
también con las autoridades, que fue tajantemente rechazado por La Habana.
En 2007,la Unión Europea intentó sin éxito aprovechar la "nueva
situación" creada por el
alejamiento temporal del poder de un enfermo Fidel Castro para renovar su
oferta de diálogo al régimen con el fin de promover la democracia en la isla.
En 2008, el gobierno cubano ha expresado su esperanza de que se levanten las
sanciones, ya que considera imposible "sentarse a negociar" con los Veintisiete
en las actuales circunstancias.
Además, ha agradecido el "activo papel" del gobierno español para convencer a
sus socios de la conveniencia de acabar con el 'statu quo'.
Tras la reunión de este martes, está previsto un nuevo encuentro de los
técnicos dentro de una semana, antes de que el debate se eleve progresivamente
al Comité Político y de Seguridad (COPS) el 11 de junio y al Comité de
Representantes Permanentes (COREPER) al día siguiente, para acabar en una
decisión formal de los ministros de Asuntos Exteriores del 16 de junio.
Durante la reciente Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea,
celebrada en Lima, el canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque, se reunió con la
comisaria europea de Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, y otras autoridades
europeas y comunitarias para tratar sobre el estado de las relaciones entre Cuba
y la UE.
Los contactos tuvieron lugar después de que a mediados de marzo el
comisario de Desarrollo de la Comisión Europea, Louis Michel, realizara
una visita de tres días a Cuba, en la que señaló que la actual situación de
inmovilismo en la UE no ayuda a establecer un diálogo político con el Gobierno
de la isla.
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