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Silvio Berlusconi con el ministro del Interior, Roberto
Maroni, durante la reunión en Nápoles. |
A diferencia de las anteriores leyes, ahora podrán ir a prisión hasta
por 4 años.
Por
Julio Algañaraz - Clarín
"Queremos transmitir el mensaje de que el Estado existe y que se toman
medidas enérgicas inmediatas", dijo el miércoles el primer ministro conservador Silvio
Berlusconi al anunciar un duro paquete de medidas de seguridad. Apenas 13 días
después del juramento del nuevo Ejecutivo de centroderecha, el "Cavaliere" hizo
aprobar varios proyectos de ley y decretos leyes que en primer lugar establecen
que la condición de inmigrante clandestino es un delito castigado con entre seis
meses y cuatro años de cárcel.
Berlusconi había prometido a los napolitanos que tendría en la ciudad su primer
Consejo de Ministros operativo y cumplió. Los habitantes del centro fueron los
primeros beneficiados con la presencia de ministros, subsecretarios y el
habitual cortejo de funcionarios nacionales. En los últimos tres días fue
limpiado y lustrado el centro histórico, los monumentos y las plazas, pero en
los suburbios las montañas de basura y los peligros de epidemias siguen
abrumando a la gente común.
La Prefectura (sede del representante del gobierno central) en la bella plaza
del Plebiscito, y el Palacio Real, fueron los escenarios de la parada
gubernamental, que llegó por la mañana en un avión Airbus al aeropuerto de
Capodichino. Los ministros discutieron cuatro horas hasta que Berlusconi, que
había arribado a Nápoles por su cuenta en un avión del gobierno, se cansó de
algunos vivaces intercambios de opiniones y dijo: "Basta! No quiero que discutan
más. No debemos dar una imagen litigiosa sino de armonía compacta".
El primer ministro cortó así un enconado enfrentamiento entre el ministro del
Interior, Roberto Maroni, de la xenófoba Liga Norte, y el ministro de Defensa,
Ignacio La Russa, dirigente posfascista. Los dos discutieron un tema delicado:
los alcances de la presencia militar en las acciones de seguridad para domar a
los inmigrantes clandestinos. Maroni aclaró: "Yo soy el ministro del Interior y
por tanto el responsable final de la seguridad".
El dirigente opositor de centroizquierda Antonio Di Pietro, ex célebre fiscal de
la Operación "Mani Pulite" de Milán, comentó que las medidas eran en buena parte
inútiles. "Se están por crear 650 mil prófugos de la Justicia porque no han
regularizado su situación. ¿Como se hace para meterlos presos a todos? No hay
lugar en las cárceles". Di Pietro y otros recordaron el caso de las "badantes",
las 350 mil mujeres extranjeras que son hoy indispensables a la sociedad
italiana, porque son las cuidadoras de los ancianos. Su irregularidad es en
muchos casos culpa de los retardos burocráticos.
El paquete de medidas comprende además el aumento de un tercio de las penas si
el inmigrante clandestino comete otros delitos. También hace más fácil la
expulsión de los extranjeros condenados a más de dos años de cárcel. Y se alarga
de 60 días a 18 meses el tiempo en el que un clandestino puede estar internado
en un CPT, los centros de detención de los extranjeros indeseables que van a ser
expulsados.
Las medidas de seguridad también establecen agravantes para quienes cometen
delitos contra ancianos y personas con handicap físico. Se restringen las
reunificaciones de las familias y los llamados "matrimonios de conveniencia" con
locales para obtener la ciudadanía italiana. Los que pidan asilo sufrirán
restricciones a la libre circulación en Italia.
El ministro del Interior, Maroni, dijo que el Parlamento debe discutir el
paquete de seguridad, pero "esperamos que todo entre en vigencia a fines de
julio a más tardar". El dirigente de los verdes ecologistas, Paolo Cento, dijo
que las medidas de seguridad y el anuncio de penas de cárcel para los
movimientos de resistencia que se opongan a la instalación de los basureros en
sus municipios, constituyen "un cambio autoritario contra los grupos
ambientalistas".
El miércoles se vivió una jornada tranquila en Nápoles. Hubo diez manifestaciones contra
el gobierno, la mayoría de protestas de los habitantes de los suburbios de la
metrópoli del sur de Italia, por la cuestión de la basura. Fueron miles de
personas que marcharon por las calles y se reunieron en las plazas, sin
incidentes serios.