(IAR Noticias) 22-Mayo-08
AFP
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De izquierda a derecha, López Peña, el jefe de ETA; Igor Suberbiola y Jon Salabarria. |
(Foto: Diario "El País", España) |
La
detención en Francia del presunto número uno de ETA, Javier López Peña, alias "Thierry",
asestó el mayor golpe desde 2004 a la organización independentista armada vasca,
que atraviesa un periodo de gran actividad aunque el gobierno español la
considera debilitada.
López Peña, detenido el martes por la noche en Burdeos junto a tres dirigentes
de ETA, "sería con toda probabilidad la persona con más peso político y militar
en la banda terrorista", por lo que "ésta no es una operación más" contra la
organización, aseguró este miércoles el ministro español de Interior, Alfredo
Pérez Rubalcaba.
Esta detención es el golpe más duro a ETA desde la detención en octubre de 2004
en el sur de Francia del entonces máximo dirigente político de la organización
Mikel Albizu, alias "Mikel Antza".
"Thierry", de 49 años, prófugo durante un tiempo a Cuba, pudo participar en las
negociaciones que ETA mantuvo con el gobierno español del socialista José Luis
Rodríguez Zapatero, interrumpidas tras el atentado cometido en el aeropuerto de
Madrid el 30 de diciembre de 2006, en el que murieron dos ecuatorianos.
"Thierry" fue detenido junto a otros tres "importantes dirigentes" de la
organización, y dos personas más fueron arrestadas este miércoles.
El ministro destacó también la "cooperación importantísima" de las policías
española y francesa y recordó "las operaciones muy importantes, que han dado
resultados relevantes", realizadas "en los últimos tiempos, hace casi un año"
contra ETA.
Este último golpe a la organización tiene lugar en un momento de intensa
actividad violenta del grupo separatista en los últimos meses.
ETA, que figura en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea
(UE), está considerada responsable de más de 820 muertes en 40 años de violencia
en favor de la independencia del País Vasco.
Su campaña de atentados se reanudó al dar por terminado un "alto el fuego
permanente" que duró algo más de un año, de marzo de 2006 a junio de 2007,
durante el cual el gobierno español intentó negociar sin éxito el fin de las
acciones armadas.
Durante esta tregua, ETA perpetró incluso un atentado en el aeropuerto de Madrid
el 30 de diciembre de 2006, lo cual puso fin al intento de diálogo
gubernamental.
A partir de junio de 2007, la organización multiplicó sus acciones violentas,
aunque las policías española y francesa detuvieron a decenas de sus presuntos
miembros y abortaron operaciones.
Al mismo tiempo, la justicia española ordenó la detención de miembros vinculados
al brazo político de ETA y prohibió presentarse a las elecciones legislativas de
marzo a dos formaciones independentistas ligadas a la organización.
Durante este tiempo, la organización ha perpetrado unos 20 atentados y ha
reivindicado la muerte de tres personas: dos guardias civiles españoles
asesinados en diciembre en Francia y un ex concejal socialista, el 7 de marzo en
el País Vasco.
No ha reivindicado al ataque a una casa cuartel de la Guardia Civil hace una
semana en esa región, en el que murió un agente.
A pesar de esta intensa actividad y de haber vuelto a los métodos de atacar
tanto a las fuerzas de seguridad españolas como a representantes políticos --en
este caso del partido socialista, en el poder-- las autoridades españolas
insisten en la debilidad de la organización.
"ETA se preparó después del alto el fuego para un periodo largo de violencia",
ya que cuando "tiene dificultades internas y su entramado se resquebraja, aplica
la violencia como una forma de unir fuerzas", estimó el ministro del Interior el
lunes, tras el último atentado de la organización contra un club náutico cerca
de Bilbao (norte).
La organización sufre una "debilidad interna que hace que tengan necesidad de
poner bombas y de cometer asesinatos (...) para elevar la moral de su gente",
consideró.
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