El primer ministro, de 71 años, podría ser el primer jefe de Gobierno del
mundo que testifique en un proceso penal por los "vuelos de la CIA", según falló
un juez italiano en Milán.
Se trata del juicio por el rapto del imán egipcio Hasan Mustafá Osama Nasr,
conocido como Abu Omar, en Milán.
Berlusconi no está acusado de ningún crimen en este caso y podría declarar
como testigo sobre el espinoso asunto de los secretos de Estado en este caso. El
ex jefe de los servicios de inteligencia italianos dice que hay documentos
clasificados que prueban su inocencia.
El juez Oscar Magi también dictaminó que el ex prime ministro Romano Prodi,
quien entregó el mandato a Berlusconi la semana pasada, también puede ser
llamado para testificar en el caso.
Los fiscales dicen que un equipo de la Agencia Central de Inteligencia de
Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) ayudado por agentes italianos
secuestró al clérigo musulmán en una calle de Milán y lo llevó secretamente a
Egipto.
Allí, Omar dijo que fue interrogado bajo tortura y detenido sin cargos
durante años, antes de ser liberado en 2007.
"Fui torturado durante 14 meses y medio... Ahora sufro del corazón y de
problemas de riñón. Tengo problemas psicológicos", dijo Omar a Reuters en su
piso ubicado en la ciudad egipcia de Alejandría.
Declara su esposa
Su esposa, Nabila Ghali, declaró ante el juez con su rostro cubierto por un
velo negro, con excepción de sus ojos.
Ghali lloró cuando se le solicitó que contara las torturas soportadas por su
marido, que ella dijo que incluyó shocks eléctricos en su cuerpo y en sus
genitales.
Describió su frenética búsqueda del paradero de Nasr desde que éste
desapareció el 17 de febrero de 2003 cuando se dirigía a dar su sermón a una
mezquita de Milán.
"Llamé a su móvil y nadie respondió. Le pedí a mi hijo que llame (a amigos en
la mezquita) y me dijeron que no lo habían visto ese día", contó, con su
testimonio traducido. Agregó que cada vez que llamaba a la policía italiana
"ellos siempre me decían que no sabían nada".
Fue la descripción de Nasr sobre su secuestro en una llamada telefónica a
ella intervenida en 2004 la que alertó a los investigadores sobre un posible
rapto.
Berlusconi, quien comenzó la semana pasada su tercer mandato como primer
ministro, ocupaba el mismo cargo cuando Nasr desapareció y ha defendido a los
servicios de inteligencia italianos de las acusaciones.
"Éste juicio no debería hacerse", dijo Berlusconi en 2007, cuando los agentes
fueron imputados. "El riesgo es que los agentes secretos italianos no puedan
colaborar de nuevo con otros".
Los estadounidenses - la mayoría considerados agentes de la CIA - están
siendo juzgados en ausencia, y autoridades de EEUU han dejado claro que
Washington no los entregará a la Justicia italiana.
La anterior administración de Berlusconi se negó a transmitir a Washington
las peticiones de extradición de los fiscales.