Los Veintisiete aprobarán este miércoles con gran probabilidad, tras tres
años de debates, la nueva norma que armoniza en toda la Unión Europea los
procedimientos de repatriación de los inmigrantes irregulares.
Su apartado más polémico es el que
permite a los Estados miembros retener a los inmigrantes a la espera de
expulsión en centros de internamiento hasta un máximo de 18 meses.
La nueva directiva es más dura que el proyecto de la Comisión de hace dos años y
medio, ya que reduce el control de los jueces en los procesos de internamiento
de los 'sin papeles'. La norma permite ahora que los internamientos sean
acordados también por "las autoridades administrativas" y no sólo las
judiciales.
El texto que tratarán de ratificar hoy los embajadores de los países de la UE es
el resultado de un compromiso alcanzado hace dos semanas por la
presidencia eslovena y representantes de la Eurocámara. Para que entre en vigor
tal y como está, no sólo debe ser respaldado por una mayoría de Estados
miembros, sino que también debe aprobarlo el pleno del Parlamento Europeo en
junio.
Todo apunta que la mayoría de Estados miembros, incluido España, ratificará
este miércoles la norma, según explicaron fuentes diplomáticas. Más
problemas podrían registrarse en la Eurocámara. Hasta ahora, el PP europeo se ha
mostrado favorable al texto.
Sin embargo, los socialistas están divididos: la delegación francesa ha
expresado sus reservas sobre el compromiso, especialmente por lo que se refiere
al periodo de retención, mientras que los españoles dicen que no aceptarán que
este punto pueda hacer naufragar la directiva, según explicó el eurodiputado del
PSOE Javier Moreno.
"Vulneración de los derechos fundamentales"
Por su parte, desde el grupo de los
Verdes, el parlamentario de Iniciativa per Catalunya, Raül Romeva, rechazó la
nueva norma porque a su juicio "da carta blanca a la vulneración de los derechos
fundamentales". Y diversas organizaciones humanitarias, entre ellas la Comisión
Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) han convocado una manifestación este
miércoles en Bruselas para protestar contra la directiva.
El objetivo de la nueva norma es armonizar los procedimientos que siguen los
Estados miembros en la repatriación de inmigrantes irregulares, ya que en
la actualidad cada país puede hacer lo que quiera y aplicar los plazos que
considere oportunos.
Por ejemplo, en estos momentos, un total de 9 países -Reino Unido, Dinamarca,
Estonia, Finlandia, Grecia, Irlanda, Malta, Países Bajos y Suecia- no contemplan
en su legislación ningún límite para la retención de inmigrantes.
Estos Estados miembros se verán obligados a cambiar su normativa para introducir
el nuevo límite de seis meses, que se podrá ampliar a 18 si hay una falta de
cooperación del inmigrante o si hay demoras en la obtención de la documentación
necesaria que deban expedir terceros países.
A España no le afectaría este límite porque en la actualidad el periodo máximo
de retención es de 40 días y, una vez finalizado ese plazo, los inmigrantes
quedan en libertad, aunque su orden de expulsión no haya sido ejecutada. Pero,
la directiva de retorno no obliga a España a ampliar el plazo.
Los inmigrantes sólo podrán ser devueltos a su país de origen o a aquellos
países con los que los Estados miembros o la UE hayan concluido acuerdos de
repatriación.
La norma establece que cuando una persona en situación irregular sea expulsada
tendrá prohibida su entrada en territorio comunitario durante un periodo de
cinco años. Sin embargo, se introduce el principio de retorno voluntario,
que evitaría esta prohibición de entrada.
Cada inmigrante tiene derecho a dejar el país voluntariamente y los Estados
miembros deberán fijar un plazo para ello de entre siete y 30 días. La directiva
de retorno se aplica también a los menores no acompañados, aunque en este caso
se prevén garantías específicas.
Javier Moreno destacó que esta directiva es "importante" para armonizar los
procedimientos en los distintos Estados miembros "para evitar que las
diferencias legislativas supongan una ventaja para las mafias".
En cuanto al plazo máximo de retención de los irregulares, Moreno se mostró
partidario de que sea "lo más breve posible", aunque recordó que la norma
mejorará la situación en los países donde ahora no hay límites.
En todo caso, destacó que la
directiva "no impone" ningún cambio a la legislación española ni supone un
"paso atrás" en la política de inmigración que lleva a cabo España. "No se
puede echar abajo la directiva por un punto", resaltó.