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El candidato conservador, Boris Johnson, a la salida de un colegio electoral de Highbury and Islington, en el norte de Londres, ayer. (Foto AFP) |
El Partido Laborista ha
sufrido su peor derrota en unas elecciones municipales en 40 años, un duro revés
para el primer ministro Gordon Brown en su primera prueba en las urnas desde que
asumió el poder de manos de Tony Blair.
Golpeado por la situación económica mundial y exasperado por las diferencias
intestinas en el partido, tiene por delante un camino difícil frente al
resurgir conservador de cara a las elecciones parlamentarias previstas para
2010.
"Si la crisis económica continúa hasta 2010, Brown se va a pique", dijo
el realizador de sondeos de MORI Robert Worcester a Reuters.
Con dos tercios de los votos escrutados en Inglaterra y Gales, la BBC predice
que los conservadores ganarán el 44 por ciento y los laboristas un humillante 24
por ciento, un punto por detrás de los liberales demócratas.
Los resultados fueron un duro veredicto para el primer año de Brown en el
poder, y el pobre resultado podría cuestionar su liderazgo, según los analistas.
Pero los ministros del Gobierno dijeron que las elecciones reflejaban la
depresión económica causada por la crisis crediticia mundial y que Brown
remontaría hasta ganar las próximas elecciones generales.
La segunda de los laboristas, Harriet Harman, dijo: "Son resultados
decepcionantes y reconocemos el difícil contexto económico, la gente está
notando los apuros".
Citando un nuevo mantra del partido, dijo a BBC News: "Estamos decididos a
escuchar".
Los conservadores mantenían un ánimo boyante tras una década de reveses
políticos.
"Los asuntos de Estado se dirigen contra las rocas", dijo el portavoz
gubernamental conservador Eric Pickles.
Nick Clegg, nuevo líder de los liberal-demócratas que podrían tener el
equilibrio de poder si las próximas elecciones dan un resultado ajustado, dijo:
"Es la segunda vez en nuestra historia del período de posguerra que superamos a
los laboristas en porcentaje de votos".
Unos 4.000 escaños en 160 municipios de toda Inglaterra y Glaes estaban en juego
en las elecciones del jueves.
John Curtice, profesor de política en la universidad de Strathclyde, dijo que
los conservadores tuvieron mejor resultado del esperado y los laboristas peor
del de las peores predicciones.
Los periódicos dijeron que Brown había sido castigado por los votantes
por su decisión de abolir la banda fiscal para los ingresos más bajos. La
reforma se produjo tras una revuelta en el partido.
"Brown es golpeado en las elecciones locales", dijo el Daily Telegraph. The
Guardian indicó que había sido "maltratado". The Times informó de que los
laboristas sufrieron su "peor revés en 40 años".
El ex ministro de Economía había disfrutado de una breve luna de miel con los
votantes tras sustituir a Blair en junio pasado, pero los medios y la oposición
le acusaron de vacilar sobre una convocatoria anticipada de elecciones en
octubre y también ha sido atacado por los motines de su partido, las
dificultades económicas y el descontento empresarial.
La atención se vuelve ahora hacia Londres, donde dos disidentes luchan
por el puesto de alcalde en las elecciones más disputadas desde que se creó la
oficina hace ocho años.
La victoria del conservador Boris
Johnson sería un impulso importante para el líder del partido, David Cameron,
mientras que un triunfo del alcalde en funciones, Ken Livingstone, sería un
alivio para Brown.