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El alcalde de Londres, Ken Livingstone, sale de una oficina de votación en el
oeste. |
Millones de personas empezaron a votar este jueves en
Inglaterra y Gales, en unos comicios locales marcados por la batalla por la
alcaldía de Londres, y que constituyen la primera prueba electoral para el
laborista Gordon Brown.
Más de 20 millones de personas han sido llamadas a votar en las elecciones
para elegir al alcalde de Londres y 4.500 concejales en 159 ayuntamientos de
Inglaterra y Gales, cuyos resultados oficiales se conocerán el viernes.
Acompañado por su esposa, Sarah, el primer ministro, que se enfrenta por
primera vez al líder conservador David Cameron, votó temprano por la mañana en
un local de voto en Westminster, a unos minutos de Downing Street, su residencia
oficial desde que reemplazó a
Tony Blair en junio pasado.
Según los últimos sondeos, los conservadores llevan 14 puntos de ventaja a
los laboristas, que temen que los electores les castigarán por lo que
consideran, según las encuestas, una mala gestión de la economía, marcada por el
multimillonario rescate del banco Northern Rock. Brown, que reconoció el
miércoles haber cometido errores al adoptar medidas fiscales que golpean a cinco
millones de británicos con menos recursos, sabe que los laboristas, que
sufrieron ya una rotunda derrota en las municipales del 2004, no saldrán bien
parados en estos comicios.
Mientras tanto, el resultado del duelo por la capital, en el que miden sus
fuerzas el laborista Ken Livingstone, de 62 años y alcalde desde el 2000, y el
conservador, Boris Johnson, es por ahora imprevisible. Las encuestas revelan que
los dos polémicos candidatos, a quienes los británicos se refieren sólo por su
nombre de pila, van par a par.
La batalla por la capital, donde hay 5,5 millones de electores, podría por
ello ser decidida por los votantes de los otros candidatos minoritarios, que
tienen derecho a designar a un segundo favorito en el momento de votar.
El resultado de esta batalla es crucial, ya que según el analista Philip
Cowley, de la Universidad de Nottingham, perder Londres puede ser "el principio
del fin para Brown". "Si el Gobierno sale mal parado en las elecciones
municipales, pero gana Londres, ello será un alivio para Brown y los
laboristas", explicó el analista político Patrick Dunleavy, profesor de la
London School of Economics.
Y para los tories, ganar la capital constituirá un respaldo a las
aspiraciones de Cameron de convertirse en primer ministro, tras las elecciones
nacionales previstas para el 2010.
Livingstone, que votó temprano por la mañana, tiene a su favor que ha
modernizado el sistema de transportes, promovido el uso de la bicicleta e
introducido un peaje para acceder al centro de la ciudad, lo que ha reducido los
congestionamientos. Cuenta por eso con el voto de los ecologistas. Además, ha
subrayado que Londres ganó la candidatura olímpica, gracias a que bajo su
gestión se convirtió en una capital dinámica, multicultural y sostenible.
Johnson, con su melena rubio despeinada, es un ex periodista egresado de los
mejores colegios -Eton y Oxford-, que se convirtió en una celebridad más por sus
metidas de pata, sus chistes, sus líos extraconyugales y sus intervenciones en
programas de televisión que por sus propuestas políticas. Su candidatura recibe
el respaldo de muchos londinenses que reclaman un cambio. Sobre todo, el
candidato tory ha contado con el contundente apoyo del diario londinense Evening
Standard, del grupo de prensa Rupert Murdoch, que ha hecho una campaña feroz
contra Livingstone.
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Ana María Echeverría / AFP