En una entrevista televisada de más de 90 minutos en el Elíseo, el dirigente
conservador explicó largamente y defendió las numerosas reformas ya lanzadas e
insistió en que Francia tiene que proceder a esos cambios para no quedar
descolgada en la globalización.
Frente a una sucesión de sondeos que muestran que la amplia mayoría de sus
compatriotas considera que su primer año en la Presidencia ha sido un fracaso,
que va en la mala dirección y no ha cumplido sus promesas de campaña, Sarkozy
quiso ser pedagógico.
Justificó haber lanzado tantas reformas a la vez porque "en esta sociedad
compleja" están todas relacionadas y, a las críticas por la falta de mejora
del poder adquisitivo, que era su promesa electoral estrella, replicó que
Francia ha estado sometida a un cuádruple shock" desde su elección el 6 de mayo
del 2007: el encarecimiento del petróleo y las materias primas, la subida del
euro a niveles récord frente al dólar, y la crisis financiera global derivada de
las hipotecas basura en Estados Unidos.
Sarkozy, que volvió a exigir reglas internacionales para que no se repitan
crisis como ésta e insistió en la necesidad de "moralizar" el capitalismo,
argumentó que el contexto internacional "difícil" es una razón más para
"acelerar las reformas". "Veo muy bien los descontentos, pero sé a dónde voy. Sé
muy bien que no hay otra estrategia. La cita es el fin de mi quinquenio", afirmó
el presidente.
Sabe que hay "decepciones", "problemas" y "dificultades" -"estaba preparado"
para eso-, y reconoció que la vida de los franceses no ha mejorado "lo
bastante" en un año.
Sarkozy, elegido con la promesa de
"rehabilitar el valor del trabajo", defendió el fomento de las horas
extraordinarias, que ya ha beneficiado, dijo, a 5,5 millones de trabajadores.
Por lo demás, confirmó su política, pese a los descontentos. No cederá
ante los alumnos de institutos y docentes movilizados contra la supresión de
puestos en la enseñanza, mantendrá la no sustitución de uno de cada dos
funcionarios que se jubilen -lo que permitirá "reducir" el déficit en 2012-, y
se alargará a 41 años el período de cotización para las pensiones.
Frente a la huelga de cientos de trabajadores sin papeles en la región de París
para regularizar su situación, Sarkozy descartó toda "regularización global",
porque conduciría a "una catástrofe", debido al efecto llamada.
Aunque la entrevista, por cinco periodistas de televisión, estuvo dominada la
política interior, se abordaron temas internacionales, incluida China, en un
momento en que Sarkozy trata de calmar la tensión surgida en torno al Tíbet y el
accidentado paso por París de la antorcha de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Sarkozy dijo que las violencias en el Tíbet le habían "chocado" y se lo ha dicho
a su colega chino, Hu Jintao, pero subrayó la importancia de China en el mundo y
afirmó que no hay que marginarla. "Intentamos crear las condiciones de un
diálogo" entre las autoridades chinas y el Dalai Lama, el líder espiritual del
Tíbet, explicó el presidente, que no ha tomado una decisión sobre su asistencia
a la apertura de los JJOO de Pekín el próximo agosto.
Además, defendió su decisión de enviar refuerzos militares a Afganistán, aseguró
que, si se plantea, organizará un referéndum sobre la entrada de Turquía en la
UE, a la que "siempre" se ha opuesto, y excluyó hablar con el movimiento
islámico palestino Hamas o el presidente de Irán, que quieren "borrar a Israel
del mapa".