or lo visto, ya no parece inevitable que ese contencioso vaya a tener un
desenlace militar. Para EEUU que se encuentra en campaña electoral, ahora lo
importante es la guerra en Irak, y la crisis del mercado hipotecario, por lo que
asunto de Irán puede esperar. Por su parte, Irán ha decidido que llegó el
momento de poner en marcha el instrumento energético como elemento de influencia
internacional.
La irrupción de Irán en el mercado internacional de gas en perspectiva puede
alterar seriamente el balance actual de intereses en este segmento clave de la
economía mundial.
Por sus reservas y extracción de petróleo, Irán ocupa el cuarto lugar en el
mundo después de Arabia Saudí, Irak, y Kuwait, y por sus reservas en gas
natural, el segundo lugar mundial después de Rusia. Las sanciones económicas y
las sensibles deficiencias técnicas han entorpecido seriamente la extracción y
desarrollo del sector de gas iraní en los últimos años. Al mismo tiempo, a
medida que suben los precios de los recursos energéticos en el mundo, las
empresas extrajeras expresan un notable interés por las reservas del gas natural
en Irán. La ofensiva diplomática de Teherán hacia los países de la Unión Europea
(UE) manifiesta la disposición de Irán de cooperar con Europa en el campo
energético. Por su parte, los europeos dominados por la urgencia de diversificar
las fuentes de los suministros de gas, emprenden esfuerzos para separar la
política de la energética y ya comenzaron a establecer contactos con Teherán.
Así, desde 2006 Irán adelanta intensas negociaciones con Portugal. Y la
compañía italiana Edison está negociando contratos para suministrar gas iraní a
Italia.
A medidos de marzo, la empresa suiza Elektrizitaets-Gesellschaft Laufenburg
Group (EGL) y la estatal iraní National Iran Gas Export Company (NIGEC) firmaron
un contrato para el suministro de gas iraní por un monto de 20.000 millones de
dólares durante 25 años. Después de la empresa suiza, la empresa austríaca
EConGas GMBH firmó un contrato de compra de gas iraní con planes de comenzar los
suministros para 2013.
Aquí es importante recordar que en un comienzo, el proyecto del gasoducto
Nabucco, considerado por Europa y EEUU como la principal vía para diversificar
los suministros de gas a la UE estaba destinado a transportar gas iraní.
Con 3.300 kilómetros de largo, y un costo de 4.600 millones de euros, el
gasoducto Nabucco unirá Turquía, Bulgaria, Rumania, Hungría, Austria y Alemania.
Para la explotación óptima de Nabucco, el consorcio energético austríaco OMV
estuvo dispuesto a asumir la explotación del yacimiento de gas iraní Pars del
sur, el más grande del mundo con reservas de al menos 3,5 billones de metros
cúbicos de gas.
A consecuencia del deterioro de las relaciones entre Irán y EEUU el gasoducto
fue reorientado hacia el gas de Azerbaiyán, pero esa fuente de gas puede ser no
suficiente porque la rentabilidad mínima de Nabucco exige el trasiego de al
menos 30.0000 millones de metros cúbicos de gas al año.
La reciente y exitosa ofensiva energética emprendida por el presidente de
Rusia, Vladímir Putin en los Balcanes y la firma del convenio para la
construcción del gasoducto South Stream para muchos expertos supone el fin del
proyecto Nabucco.
Sin embargo, la perseverancia demostrada por los promotores de Nabucco (EEUU
y la UE) indica que la búsqueda de otras fuentes de suministros de gas todavía
continúa y que una de esas fuentes puede ser Irán.
Al comprender perfectamente la importancia de Nabucco, Teherán ha activado su
postura en calidad de alternativa a Rusia para abastecer los suministros de gas
en la dirección sur de Europa.
Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán Manouchehr Mottaki
durante una visita a Bulgaria dijo que el proyecto Nabucco podía ser una de las
variantes posibles para desarrollar la cooperación energética entre Irán y la
UE.
Mottaki hizo esas declaraciones en Sofía donde en la víspera, fue firmado el
tratado ruso-búlgaro sobre la construcción del gasoducto South Stream.
Al respecto, vale mencionar que el ministro subrayó que sus palabras no deben
ser valoradas como un desafío a la estrategia energética rusa en el sur de
Europa.
"Mis comentarios sobre el proyecto Nabucco ... no están dirigidos contra un
tercer país", se apresuró a precisar Mottaki.
¿Será así?
La explotación a fondo de sus yacimientos de gas y el ingreso de Irán en el
mercado europeo puede alterar seriamente el actual equilibrio de intereses en
ese segmento energético. ¿Qué repercusiones podrá tener para Rusia?
El gas iraní, junto con el gas iraquí (si se desarrolla la extracción de gas
en Irak) permitirá la realización práctica del proyecto Nabucco. Actualmente,
esa posibilidad puede parecer hipotética, sin embargo, la existencia de reservas
de gas disponible para Nabucco, implica que Rusia debe acelerar el proyecto
South Stream.
El contrato sobre los suministros de gas iraní a Suiza se basa en la pronta
puesta en marcha del gasoducto Trans-Adriático (TAP, Trans-Adriatic Pipeline).
El TAP es un proyecto conjunto de la EGL y la empresa noruega StatoilHydro.
De esta manera, la estrategia que se perfila indica que el gas iraní será
transportado simultáneamente por dos arterias hacia Europa, por Nabucco y por el
TAP.
Y esto supone una competencia en el mercado. Actualmente, predomina la
opinión de que el mercado europeo del gas es ilimitado. Y en efecto, los
pronósticos sobre el incremento de su consumo, confunden a los expertos.
Aunque no se puede pasar por alto los esfuerzos y gastos colosales
emprendidos por los europeos para lograr un equilibrio que pasa por la reducción
del consumo de hidrocarburos y la implantación de tecnologías para economizar
combustible. No se puede descartar que dentro de 10 ó 15 años se pueda lograr
una reducción notable del consumo de gas.
La competividad en el mercado del gas obligatoriamente afectará los precios.
Al parecer, ese proceso ya comenzó después de que Turkmenistán, Kazajstán y
Uzbekistán establecieran precios europeos al gas que comercian con la empresa
rusa Gazprom. Gazprom aceptó las condiciones impuestas por los países
centroasiáticos a pesar de que reduce las posibilidades de maniobra en cuestión
de precios en el mercado europeo.
Al mismo tiempo, en su campaña para promocionar su gas, Teherán ha demostrado
estar dispuesto a ceder en precios y conceder notables rebajas a los
consumidores europeos. Un ejemplo, el precio del contrato de 25 años suscrito
por NIGEC y EGL valorado entre 10 y 22 mil millones de dólares supone un precio
de entre 90 y 200 euros por cada mil metros cúbicos de gas iraní. Actualmente,
Gazprom vende el millar de metros cúbicos de gas a 240 euros y para finales de
año, el precio será de 260 euros.
Por el momento, los volúmenes potenciales de exportación del gas iraní para
la UE no afectan seriamente a Gazprom que abastece cerca del 30 % del consumo de
gas europeo (entre 150.000 y 160.000 millones de metros cúbicos de gas al año).
Si se tiene en cuenta que la capacidad de Nabucco asciende a 31.000 millones
de metros cúbicos por año y el gasoducto TAP entre 10.000 y 20.000 millones de
metros cúbicos de gas anules con plazos de realización para 2012-2013, ambos
proyectos difícilmente podrán alterar de forma radical la situación del mercado,
pero el factor tiempo es decisivo.
Las señales de moderación provenientes de Washington, no significan que EEUU
ha retirado todas sus pretensiones que tiene contra Irán. Tampoco hay argumentos
para afirmar que en el campo energético los europeos gozarán de una libertad
absoluta de opción. Washington ya exigió estudiar meticulosamente el contrato
sobre los suministros de gas natural de Irán a Suiza en relación a si cumplen o
no las sanciones impuestas por la ONU contra Teherán. Se trata de una señal
seria a Ginebra con alcance para el resto de las capitales europeas.
A partir de esta circunstancia, surge otra variante alternativa para Irán y
en cierta forma, atractiva para Rusia y Gazprom. Esa variante prevé la
reorientación de potencial de gas iraní hacia el Oriente, hacia los mercados de
China, Pakistán e India.
¿Qué sentido tiene para Irán esperar que EEUU cambie su postura cuando en
Oriente hay consumidores listos a absorber la colosal demanda recursos
energéticos y con poca disposición de prestar atención a lo que diga EEUU?
Recientemente, el ministro de Petróleo de India Murli Deora informó de que su
país tiene como antes interés en la construcción de un gasoducto desde Irán y
manifestó la disposición de su Gobierno para reanudar las conversaciones con
Pakistán para poner en marcha el proyecto.
Hasta el momento, los expertos consideraban que EEUU no ve con buenos ojos la
ejecución de ese proyecto. Sin embargo, India no está dispuesta a prestar mucha
atención a las objeciones estadounidenses.
Al analizar las perspectivas de la estrategia energética de Irán y Rusia, los
expertos indican en Teherán y Moscú pueden coordinar una política de mercado en
el segmento gasífero que puede responder a sus intereses.
El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, en varias ocasiones ha propuesto a
Rusia concertar un acuerdo al respecto, incluso hasta pactar una distribución de
los mercados.
No se puede excluir la posibilidad de que ambos países firmen acuerdos que
permitan a Rusia seguir siendo el proveedor principal de gas en Europa mientras
que el gas de Irán se desplazará hacia el mercado de Oriente.
Cada vez son más notables los indicios sobre la posibilidad de que se forme
un cartel de países exportadores de gas similar a la OPEP.
Un paso en esa dirección podrá producirse durante la reunión de países
productores de gas que se celebrará el próximo verano boreal en Moscú.
Teherán afirma que ya preparó los estatutos para la futura organización, lo
que permitirá la adopción de acuerdos multilaterales tipo cartel que de alguna
forma deberán influir en el mercado mundial de gas.