Con la clara victoria de Berlusconi el lunes, el líder del centroizquierda
italiano, Walter Veltroni, admitió su derrota. El recuento estaba a punto
de finalizar el martes.
Tras dos años en la oposición, se prevé que Berlusconi regrese a Roma desde su
casa en el norte de Italia, aunque por razones formarles es poco probable que
sea nombrado primer ministro antes de principios de mayo.
"Triunfo de Berlusconi", fue el titular del Corriere della Sera.
Mientras, La Stampa tituló: "Tercera vez para Berlusconi".
El amplio control del Parlamento permitirá a Berlusconi llevar a cabo reformas
con el apoyo de diputados y senadores, a diferencia de su antecesor, aunque
muchos italianos están desilusionados de la política y dudan de que cualquier
gobierno pueda curar rápidamente los males de la cuarta economía de la Unión
Europea.
"Los meses y años que tenemos por delante son difíciles", dijo Berlusconi a la
televisión estatal en una llamada en directo.
El magnate dijo que entre sus prioridades estaba abordar el futuro de Alitalia,
bajo control estatal, que el Gobierno saliente tenía problemas para privatizar,
y acabar con la prolongada crisis de basuras en Nápoles.
Las promesas de Berlusconi incluyen recortar impuestos (a favor del alto
empresariado) mientras reduce la deuda pública, liberalizar la economía y
endurecer la postura ante el crimen.
Pero los críticos dicen que fracasó a
la hora de revolucionar Italia, tal y como prometió cuando fue el primer
ministro durante siete meses en 1994 y entre 2001-2006.
Con el recuento prácticamente terminado, Berlusconi tiene una mayoría de 101
escaños en la Cámara Baja, de 630 miembros, y una ventaja de 41 en el Senado,
que tiene 315 escaños electos y 7 vitalicios.
Eso contrasta con la mayoría de dos escaños que tenía en el Senado el anterior
gobierno de Romano Prodi, que dimitió en enero tras 20 meses en el poder,
acortando su mandato de 5 años.
Berlusconi parece que logrará una
mayoría de 20 escaños en el Senado.