Los gobiernos de la UE acordaron en 2006 ese objetivo, como parte de una batería
de medidas destinadas a reducir la contaminación causante del cambio climático.
Pero ahora, el Comité Científico de la Agencia Europea de Medio Ambiente
considera que esa meta es "demasiado ambiciosa" y recomienda suspenderla hasta
que se lleve a cabo una amplia investigación sobre lo bueno y lo malo de los
biocombustibles.
Estos llamados combustibles agrícolas --básicamente etanol y biodiésel-- se
refinan a partir de alimentos como el azúcar, el maíz, el aceite de palma y la
soja, entre otros cultivos.
Según un documento publicado el jueves por el Comité, para cumplir el objetivo
de 10 por ciento se requerirán importaciones de biocombustibles a gran escala.
Con una creciente producción de materias primas como el aceite de palma, para
refinar biodiésel, a costa de deforestar selvas y bosques en países pobres, será
muy difícil controlar si los cultivos destinados a alimentar el transporte
europeo se obtienen de manera sustentable, argumentan los científicos.
El biodiésel y el etanol emiten menos gases de efecto invernadero que sus
similares refinados de fuentes fósiles, como el gasóleo y la gasolina. Pero la
deforestación es otra fuente importante de gases que recalientan la atmósfera.
Por eso se necesita observar toda la cadena de producción de los biocombustibles
para certificar que la contaminación que se elimina por un lado no se genere por
otro, han advertido ambientalistas.
Por estas razones, el Comité Científico señala que quizás la producción y uso de
biocombustibles no conduzcan realmente a grandes reducciones de dióxido de
carbono, el principal gas invernadero, en comparación con los derivados del
petróleo.
Además, el Comité manifiesta su preocupación porque esta nueva producción
implique mayor presión sobre recursos limitados, como el agua y el suelo, así
como sobre la flora y la fauna.
El documento del Comité cuestiona además si la meta de la UE es realista, dado
que el objetivo adoptado en 2003, que proponía llegar a 2005 con dos por ciento
de biocombustibles en el sector transporte, no se alcanzó.
Presidido por el profesor húngaro László Somlyódy, el Comité es el segundo
organismo científico del bloque europeo que pone en duda este año la meta de 10
por ciento.
En enero, un informe filtrado por científicos del Centro de Investigación
Conjunta de la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, sostuvo que los
costos de alcanzar esa meta "casi superarán a los beneficios".
El Centro criticó además la decisión de establecer la meta en el transporte,
argumentando que hubiera sido más eficiente destinar recursos agrícolas para
generar electricidad en lugar de combustibles.
La posición de la Agencia Europea de Medio Ambiente contrasta con la del
presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durão Barroso, quien
dijo esta semana que la UE debería "sostener" su meta, puesto que la alternativa
a los biocombustibles es seguir utilizando derivados del petróleo.
Barroso también desestimó advertencias del Programa Mundial de Alimentos de las
Naciones Unidas y del Banco Mundial acerca de que un crecimiento sideral en la
demanda de combustibles agrícolas está contribuyendo a elevar los precios de los
alimentos y los riesgos de hambrunas en países pobres.
"Barroso está cada vez más solo. Vive en otro mundo si cree que sabe más que
todos los expertos en políticas alimentarias. La meta de 10 por ciento es
insostenible", dijo el activista Adrian Bebb, de la red ambientalista Amigos de
la Tierra.
Los comentarios de Barroso fueron similares a los del comisario europeo de
Energía, el letón Andris Piebalgs, quien se quejó el mes pasado de que los
biocombustibles se han convertido en los "culpables" de los altos precios de los
productos básicos, cuando en verdad tienen más culpa las malas cosechas y el
mejor nivel de vida en India y China.
Para Bebb, la postura de la Comisión obedece más a la influencia y las presiones
de empresas con grandes intereses en el sector de los combustibles agrícolas que
al deseo de proteger el ambiente. "Los únicos que ganarán con la meta del 10 por
ciento serán las grandes empresas agroquímicas, las que venden semillas y
fertilizantes y pesticidas", dijo. "Todos los demás perderemos".
Gerard Choplin, de la Coordinación de Agricultores Europeos, dijo que los "biocombustibles
no son un chivo expiatorio. En Estados Unidos se usa cada vez más maíz para
biodiésel, por tanto ese país exporta menos maíz. Esto implica una nueva presión
en el mercado internacional, directamente vinculada a los biocombustibles".
Pese a los dichos de Barroso y de Piebalgs, Choplin cree que otros altos
funcionarios de la UE han sido menos obstinados. En marzo, el primer ministro de
Eslovenia, Janez Jansa, que ejerce la presidencia rotativa del bloque, dijo que
no se había excluido la posibilidad de revisar la meta de 10 por ciento.
Barroso también ha argumentado que se necesita concebir criterios para asegurar
que la producción de biocombustibles se lleve a cabo sin provocar grandes daños
ambientales.
Para los ambientalistas son muy laxos los criterios preparados el mes pasado por
funcionarios del Consejo de Ministros, que reúne a los 27 gobiernos del bloque.
Si bien los funcionarios recomendaron que la Comisión analizara los efectos
sociales y ambientales de los biocombustibles, ésta sólo sugirió que se
propusieran "acciones correctivas" si fueran "necesarias". No se elevaron
propuestas acerca de la preocupación por una potencial hambruna.
La organización ecologista Greenpeace, la Oficina Europea del Medio Ambiente
(una federación de más de 140 entidades ambientalistas), Amigos de la Tierra y
la conservacionista BirdLife International exhortaron a los gobiernos de la UE a
no apurar el diseño de los criterios.
Un acuerdo apresurado de normas para los biocombustibles que "no prevenga
potenciales resultados devastadores para la protección climática, la
biodiversidad y las poblaciones vulnerables, heriría de gravedad la credibilidad
de los esfuerzos de la UE para luchar contra el cambio climático y afrontar
adecuadamente las emisiones del transporte", dijeron las organizaciones en un
comunicado conjunto.
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