|
 |
|
Adversarios. Walter Veltroni y la imagen de Berlusconi a sus espaldas. |
Calificó de "rojos" a sus opositores y lanzó sospechas sobre el
presidente Napolitano.
Por
Julio Algañaraz -
corresponsal en Roma, Clarín
Silvio Berlusconi volvió ayer a sacudir la modorra de una campaña electoral
bastante aburrida, volviendo a evocar los fantasmas inexistentes de la
"amenaza comunista" y metiendo en el medio al mismo presidente de la
República, Giorgio Napolitano, un ex comunista. "Si el jefe del Estado
renunciara y su sucesor fuera de nuestro lado, daríamos a la 'sinistra' la
presidencia del Senado", afirmó el líder conservador del Partido de las
Libertades. Lo que dijo representa una bomba de tiempo que sacude los
equilibrios políticos y hace pensar que es el mismo Berlusconi el que sueña con
ser lo antes posible el sucesor de Napolitano, cuyo mandato presidencial
concluye dentro de cinco años.
Manejando como siempre con habilidad lo que dice -muchas veces se desmiente y
acusa a los periodistas de "distorsionar mis palabras"-, Berlusconi dijo más
tarde, ante las reacciones contrarias, que "la mía es una hipótesis escolar: le
deseo una vida al presidente Napolitano".
Se sabe que Berlusconi sueña ocupar el rol de inquilino del Palacio del
Quirinal, sede de la presidencia, que es siempre la máxima aspiración de
cualquier político italiano como culminación de su vida y su carrera. Pero
muchos creen que "il Cavalliere" puede haber tirado un tema explosivo porque los
datos que tiene en sus manos le revelan que no obtendrá una fácil victoria
en las elecciones parlamentarias del domingo y lunes próximos.
También podría tratarse de una provocación para debilitar la posición de
Napolitano, que no le facilitará las cosas. Berlusconi quiere demostrar además
que la suya es una lucha del tipo "solo contra todos" los oscuros poderes que
quieren impedirle retomar el gobierno por tercera vez en quince años.
Berlusconi retomó ayer los argumentos del anticomunismo militante contra el
Partido Democrático -una alianza amansada de ex comunistas y ex democristianos-,
recordando que "ellos" son los rojos de siempre. En primer lugar lo es
Walter Veltroni, el ultramoderado candidato adversario de Berlusconi, "quien
-según afirma- no reconoce su pasado de coomunista".
El jefe conservador hizo enojar varias veces ayer a Veltroni, que recibió el
apoyo entusiasta del famoso divo de Hollywood, el actor George Clooney, que se
encuentra en Roma y es su amigo personal. Veltroni rindió homenaje al presidente
Napolitano y dijo que Berlusconi "envenena la vida democrática del país".
"Lo hace desde hace quince años. Mete al país bajo estrés, bajo tensión, lo
debilita y lo pone en la imposibilidad de afrontar la lucha política con
serenidad y unidad", afirmó Veltroni.
El líder de las derechas volvió a acusar a sus adversarios de frau des
electorales. "Que Veltroni prometa que la izquierda no usará boletas en blanco",
reclamó Berlusconi. Veltroni replicó: "¿Quién puede creer que una persona así
pueda gobernar un país?"
Berlusconi respondió que su hipótesis de renuncia de Napolitano como premisa
para dar la presidencia del nuevo Senado a sus adversarios es una prueba de su
vocación moderada, "porque ellos han ocupado todos los puestos institucionales".
Walter Veltroni dijo que "nuestra campaña electoral ha sido serena y sonriente,
mientras que la de ellos (el centroderecha berlusconiano) estuvo cargada de
odios".
Hoy el líder conservador hablará frente al Coliseo de Roma ante las multitudes
que el centroderecha quiere reunir en el final de la campaña electoral.
Mañana, a su vez, le tocará el turno a la agrupación de Veltroni en la Plaza del
Popolo, donde la "sinistra" intentará superar la cantidad de gente que reúnan
los berlusconianos. Para los observadores "il Cavalliere" sigue siendo el
favorito a la victoria en las elecciones nacionales del próximo domingo y lunes,
pero en Italia nunca se sabe.
******