odo el castillo de naipes financiero que edificó el locuaz cuan ignaro
fiscalista José María Aznar López, patética marioneta de los decadentes Bush y
Blair, empezó a venirse abajo. Nada más degradante le pudo haber sucedido a
España que su aznarización, es decir, el bushismo militar y
financiero, que pagará muy caro. Por haber vendido su alma al diablo anglosajón
y haber participado en el fracaso de la invasión a Irak, Aznar López detenta
acciones del británico hedge fund (fondo de cobertura de riesgo)
Centaurus Capital (The Financial Times, 1/6/07). ¡En lo que acaban
los presidentes neoliberales de Iberoamérica!
Además de ser empleado del magnate australiano de los multimedia Rupert
Murdoch (Fox News, The Times, entre otros), el mendaz Aznar López (remember
el 11 de marzo de 2004), miembro conspicuo del superbélico Comité del
Peligro Presente de EU (que comparte con Enrique Krauze Kleinbort y al que
dicen sueña adherirse Jorge Castañeda Gutman), ha sido nombrado profesor de la
Universidad de Georgetown y del Tec de Monterrey. ¿Puede un personaje
tan desprestigiado impartir clases a las nuevas generaciones?
Por cierto, el locuaz cuan mendaz Aznar López no se ha enterado de la muerte
oficial del neoliberalismo global (ver Bajo la Lupa, 30/3/08) y pretende
resucitar su cadáver en Latinoamérica mediante la Fundación para la Libertad (¡supersic!)
que preside el escritor peruano Mario Vargas Llosa, convertido en vulgar
propagandista, como fue notorio en la cumbre neofascista neoliberal celebrada en
Rosario, Argentina, la última semana de marzo y financiada por The Heritage
Foundation, American Enteprise Institute (que maneja Lynne, la esposa del
vicepresidente Dick Cheney) y FAES (la fundación del Partido Popular que preside
Aznar López).
A la cumbre de Rosario no podían faltar por EU, Roger Noriega, anterior
coordinador bushiano de Asuntos del Hemisferio Occidental y becario de American
Enterprise Institute, y por México Enrique Krauze Kleinbort, Jorge Castañeda
Gutman y Vicente Fox, quienes en su totalidad integran la internacional
neofascista neoliberal –clones de los viejos conquistadores que hoy
venden espejismos por el “oro negro”, cuando ayer vendían espejitos por oro
amarillo–, que busca revertir infructuosamente el oleaje redentor nacionalista
que apenas inicia en Latinoamérica y a quien favorece el derrumbe del
dolarcentrismo como el colapso inmobiliario español, su excrecencia
trasatlántica.
Ambrose Evans-Pritchard (AEP), solvente analista del rotativo británico
The Daily Telegraph (“Los bancos extranjeros huyen de la deuda
española de bienes raíces”, 5/4/08) devela la profundidad del colapso
inmobiliario español: “Los bancos internacionales se apresuran a vender sus
tenencias de la deuda hipotecaria española a un descuento abrupto, temiendo que
el país podría estar deslizándose hacia el peor viraje económico de su historia
moderna”.
Las estadísticas oficiales apenas empiezan a permear cuando se ha vuelto
inocultable el estallido de la burbuja inmobiliaria. El Instituto Nacional de
Estadísticas publicó que la compraventa de casas se colapsó en 27 por ciento,
mientras el otorgamiento de hipotecas disminuyó 25 por ciento; las casas nuevas
se venden con un “descuento” de 30 por ciento. De acuerdo con el rotativo
británico The Independent, en la próspera Cataluña el desplome ha sido
de 42.7 por ciento y en Madrid las ventas prácticamente se encuentran
paralizadas.
Mikel Echavarren, director de la consultora de bienes raíces Irea, fustigó
que el mercado inmobiliario español se encontraba en peores condiciones de lo
que sugerían las estadísticas oficiales; comentó que la “situación era
preocupante”, ya que “los constructores no podían refinanciar sus adeudos” y
concluyó que “el crash podía ser más severo que la crisis inmobiliaria
de principios de la década de los 90”. Según AEP, Dubai’s Investment Corporation
retiró un acuerdo de rescate concertado con Inmobiliaria Colonial, el otrora
mayor conglomerado de bienes raíces español, lo cual lo orilló a entablar
negociaciones de emergencia con los bancos, de por sí atribulados, que han sido
salvados de su insolvencia por inyecciones masivas de crédito del Banco Central
Europeo. El analista británico asevera que las hipotecas españolas “replican el
patrón visto el año pasado en EU”, mientras “grandes fondos de Francia y
Alemania, así como las aseguradoras, parecen estar liquidando sus activos
españoles como medida precautoria”. Ismael Clemente, director de la rama de
bienes raíces del poderoso Deutsche Bank en España, comentó que “los bancos
extranjeros se estaban deshaciendo ahora de su deuda hipotecaria española a un
descuento de 40 por ciento”. En forma dramática Santiago Baena, dirigente de los
agentes de bienes raíces API, reveló que la crisis había obligado a 40 mil
agentes a cerrar sus puertas y a despedir a 120 mil empleados.
En similitud al ridículo BdeM y a la grotesca Secretaría de Hacienda de
México, el Banco de España expectoró que el “sistema bancario español permanecía
en buen estado de salud, con poca exposición a la debacle inmobiliaria de EU”, a
lo que revira AEP con un reporte publicado en el rotativo alemán Die Welt
(5/4/08) que devela los “falsos precios” de las propiedades en España. Al
parecer, las constructoras adeudan unos azorantes 500 mil millones de dólares a
las “cajas”, es decir, a los bancos y a los acreedores. “El déficit de cuenta
corriente del país ha alcanzado un impresionante 10 por ciento del PIB, el mayor
de cualquier economía importante”, señala implacable AEP, mientras las tasas
hipotecarias se han duplicado desde finales de 2005.
David Owen, economista europeo de Dresdner Kleinwort, aduce que España se
estaba despertando a la realidad: “ya nadie discute si habrá recesión, sino su
profundidad y su duración”. Remató con la estocada de que España “podría
enfrentar un crecimiento cero por cinco años”. Finalmente, la calificadora
Standard & Poor’s avaló que España se encontraba al borde de un “colapso mayor”
en la construcción, la cual generó la quinta parte de todos los empleos creados
en España desde el año 2000, es decir, en plena presidencia de Aznar López, a
quien le resulta más sencillo vender espejismos y espejitos en Latinoamérica.