Con un gesto que puede acarrear un nuevo, serio enfrentamiento de Benedicto
XVI con los musulmanes, el Papa bautizó en la noche del Jueves Santo al
vicedirector del Corriere della Sera, Magdi Allam, 56, italiano de origen
egipcio, quien ayer explicó los motivos de su conversión del islam al
catolicismo en el diario de Milán. "La raíz del mal está dentro del islam, que
es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo", escribió el
periodista.
En el mundo musulmán comenzó de inmediato a montar la ira, tanto por la
posición de Allam, de neto choque con los islámicos, como por la decisión del
Papa de darle máxima visibilidad a la conversión del periodista
egipcio-italiano. Hubo protestas en la prensa mediooriental y del norte de
Africa. Y fue sólo el primer día.
Magdi Cristiano, como ahora se llama, que comulgó poco después del bautismo en
la Basílica de San Pedro y saludó como catecúmeno (católico convertido en edad
adulta) al papa Ratzinger, dijo que para su conversión al cristianismo "fue
decisivo el encuentro con Benedicto XVI"
Aseguró que al Pontífice lo ha "defendido y admirado como musulmán por su
maestría en el plantear el vínculo indisoluble entre fe y razón como fundamento
de la auténtica religión y de la civilización humana".
Muchos recordaron el parentesco intelectual entre lo que afirma el vicedirector
del Corriere della Sera y la lección magistral que el Papa dictó en la
Universidad de Ratisbona durante un viaje a su Baviera natal, el 12 de setiembre
de 2006.
En aquel discurso, Joseph Ratzinger citó una frase de un monarca ortodoxo de
Estambul, quien dijo a un musulmán que de Mahoma sólo venían enseñanzas
perversas y violentas. En aquella "lectio magistralis" el Papa defendió la
armonía entre fe y razón, presente en el cristianismo y no en el islam. Costó
meses y muchas aclaraciones lograr una repacificación entre el Papa de Roma y
los islámicos, pero la desconfianza hostil persiste y el caso de la conversión
de Magdi Allam reabre viejas heridas.
El vaticanista del diario conservador Il Giornale, Andrea Tornielli,
reflejó las dudas de algunos de sus colegas. "Me pregunto si fue de veras
oportuno que el bautismo tuviera lugar en San Pedro con el Pontífice como
celebrante. Ya el hecho de que Allam se haya convertido tiene un alto valor
simbólico."
Tornielli escribió ayer en el blog de Internet de su diario que la conversión
hubiera causado menos impacto entre los musulmanes "si Allam hubiera recibido el
bautismo en su parroquia, sin las cámaras de TV".
Como en el caso de la Universidad de Ratisbona, el Papa parece haber cometido un
error con el mundo musulmán que costará reparar. Impresiona, además, la
insistencia en una línea doctrinaria tan intransigente.
En su carta, que publicó en el Corriere della Sera, Magdi Allam relata
que en los últimos cinco años lleva una vida blindada, bajo custodia policial,
por las amenazas que recibe continuamente de sectores fundamentalistas y
terroristas musulmanes.
El periodista afirmó que al bautizarlo el Jueves Santo, el Papa "ha lanzado un
mensaje explícito y revolucionario a una Iglesia que hasta ahora ha sido
demasiado prudente en la conversión de musulmanes, absteniéndose de hacer
proselitismo en los países de mayoría musulmana".
La noticia de la conversión de Allam y los duros conceptos que escribió acerca
de la "ínsita maldad" islámica estalló en los grandes medios de prensa online de
EE.UU. y Europa.
El imán italiano Yahya Pallavicini, dijo: "No comprendo por qué adherir a una
religión precedente, renegando la tradición, la cultura y la veracidad del
mensaje islámico. Toda apostasía, toda negación del mensaje profético y de la
revelación divina, es vista con fuerte perplejidad."