Policías de la ONU fueron blanco de disparos y más
de cien personas resultaron heridas el lunes en Mitrovica, en el norte de
Kosovo, tras una operación contra los serbios que elevó al máximo la tensión, un
mes después de la proclamación de la independencia kosovar.
Frente a una situación volátil, la policía de la ONU se retiró del norte de
Mitrovica, dividida étnicamente entre los serbios que pueblan esa parte de la
ciudad y los albaneses que viven en el sur.
"La policía se retira del norte de Mitrovica", declaró un responsable de las
fuerzas de seguridad de la ONU, que pidió mantener el anonimato.
La tensión subió a raíz de una operación policial emprendida
en la mañana
del lunes para desalojar a los serbios que ocupaban desde el viernes dos tribunales de
Naciones Unidas.
Un total de 63 miembros de las fuerzas internacionales, así como 80 serbios
resultaron heridos en actos violentos que estallaron tras la operación, en la
cual fueron detenidos 53 serbios.
Esas personas fueron posteriormente liberadas, una vez de que las fuerzas
internacionales se instalaron en los accesos a los tribunales.
Horas después, una explosión dejó heridos a once miembros de las fuerzas
internacionales: ocho soldados de la KFOR, la fuerza de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y tres policías de la ONU.
Posteriormente las fuerzas internacionales en Mitrovica fueron blanco de
varios disparos, presenció un fotógrafo de la AFP, que vio a un soldado caer
herido.
Una corresponsal de la AFP oyó "ráfagas de armas automáticas", cuyo blanco
desconoce.
Desde la independencia de la provincia serbia de Kosovo, el 17 de febrero, la
comunidad serbia, mayoritaria en el norte, multiplicó las acciones de desafío a
las autoridades internacionales y a las del nuevo Estado kosovar, sobre el que
pesa una amenaza de secesión.
Cada día, cientos de personas se manifiestan contra la independencia en
Mitrovica, frente al puente sobre el río Ibar, frontera natural entre el norte
serbio de la ciudad y el sur donde las personas de etnia albanesa son mayoría.
Tras la independencia, grupos de serbios enfurecidos prendieron fuego a los
puestos fronterizos entre Serbia y el norte de Kosovo. Los agentes serbios del
Servicio de Policía Multiétnica abandonaron el lugar.
De los 120.000 serbios que se quedaron a vivir en Kosovo tras el conflicto de
1998-1999 entre Serbia y los separatistas albanokosovares, unos 40.000 residen
en el norte del territorio.
En Belgrado, el presidente Boris Tadic y el primer ministro saliente Vojislav
Kostunica, ambos opuestos a la independencia de Kosovo, pidieron a las
autoridades internacionales que no utilicen la fuerza.
Kostunica indicó que Belgrado había "iniciado consultas con Rusia sobre una
reacción común", sin dar más detalles.
Rusia, aliada tradicional de Serbia, no tardó en reaccionar y advirtió que
"una normalización" en el norte de Kosovo pasaba obligatoriamente por la
revisión del caso kosovar "en el marco del derecho internacional".
La OTAN utilizó una "fuerza desproporcionada", dijo por su parte el embajador
ruso ante la Alianza, Dimitri Rogozin, en declaraciones a la AFP.
Un portavoz de la OTAN indicó por su parte en Bruselas que la Alianza
reaccionaría con firmeza a los actos de violencia, aunque apeló a la moderación.
"Los dirigentes serbios deben decir seriamente a los serbios que viven en
Kosovo que no es el momento de llevar a cabo actos de provocación", declaró la
secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban ki-moon, deploró por su
parte los ataques contra policías de la ONU e hizo un llamado a la calma.